Antes de dar las claves para empezar a usar la comunicación asertiva para ser más feliz en todos los ámbitos de tu vida, te vamos a dar unas pequeñas pinceladas sobre en qué consiste esta comunicación, para así conocer su potencial.

Dicho esto, empezamos definiendo la comunicación asertiva como una habilidad cuyo objetivo es establecer una conversación sincera, positiva y armoniosa con los demás, siendo así capaces de transmitir lo que queremos, lo que sentimos o necesitamos sin faltar a quienes nos rodean mediante imposiciones. Puede obtener más información aquí . Es comunicarse actuando desde la autenticidad, sin caer en los extremos de la agresividad o la pasividad (el asertivo no atenta verbalmente a su interlocutor, pero tampoco se somete a su voluntad, te permite decir “NO”) y eso puede ser un gran sustento para potenciar tu autoestima.

¿Qué queremos decir con esto?

Pues que aprender a ser feliz comunicando y comunicar para ser feliz es una mejora continua en nuestra vida, lo que indica que la manera en la que te comunicas y tu felicidad van de la mano.

Ahora bien, ¿cómo usar la comunicación asertiva para ser más feliz?

Por suerte, la asertividad es una habilidad que se puede trabajar y mejorar.

A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que adoptes o mejores tu actitud asertiva. No es necesario que pongas en práctica todas, con aplicar algunas seguro que notas cambios:

  • Análisis de tu estilo a la hora de expresarte. El primer paso es familiarizarte contigo mismo. Debes tener claro que tú eres el inicio de cualquier maniobra asertiva y que el primer factor de éxito es conocer con qué nivel de profundidad comprendes tus creencias, pensamientos, sentimientos y emociones… Cuanto más honesta sea tu reflexión, mejor sabrás cómo proceder.
  • Sustituye tus pensamientos negativos: Es clave que remplaces los pensamientos negativos. Los sentimientos no podrás cambiarlos, pero sí aceptarlo y expresarlos apropiadamente. Siendo positivo verás como tu comunicación con los demás será más fluida.
  • Emplea oraciones en primera persona: Empleando el “Yo” en lugar de “Tu”, haces que las peticiones se centren en tus sentimientos; en contra, utilizar la palabra “tu” puede sonar acusador y puede llegar a activar mecanismo de autodefensa que haga que la gente se cierre y distancie.
  • Usa el lenguaje corporal: Recuerda que toda comunicación es la suma de lo verbal (20%) y lo no verbal (80%). Actúa con confianza y emplea las posturas de poder (aquellas que hacen tu cuerpo grande): postura erguida, contacto visual, no cruces brazos ni piernas y mantén una expresión facial neutral o positiva.

Ten en cuenta que lo no verbal son mensajes claros que emites a los demás sobre cómo tienen que tratarte e interpretar tus necesidades.

  • Controla tus emociones: La gestión del conflicto es un tanto difícil para la mayoría. Resulta fácil que broten sentimientos de ira y/o frustración, pero tienes que hacer un esfuerzo en mantener la calma, ya que estos sentimientos pueden interponerse en la resolución del problema. Respira e intenta mantenerte en tu sitio conservando un tono de voz uniforme.
  • Entiende que la gente no lee mente: La gente desconoce qué es lo que te puede molestar o las respuestas que esperas de ellos. Si quieres que la gente tenga en cuenta tus necesidades deberás empezar por expresarlas claramente. Dicho de otro modo, no comunicarte de forma clara, es creer que el otro comprende tus necesidades, cuando realmente sólo lo conoces tú. Si el mensaje no se transmite con claridad, no puedes pretender que lo entienda.
  •  Defiende “tu” verdad, no “la” verdad: La comunicación asertiva no trasforma tu verdad en verdad absoluta y por eso debes escuchar los diferentes puntos de vista del resto y aceptar la crítica. Eso sí, una verdad que nadie te podrá negar es el cómo te sientes, y es esa la que tienes que ser capaz de defender.
  • Escucha y tómate un tiempo para comprender al otro: esta está relacionada con la anterior. Aprende a escuchar, comprende qué te están contando, y haz que la otra persona se sienta considerado. Te darás cuenta de que tu respuesta será mucho más apropiada si has escuchado primero. Por algo tenemos dos orejas y una boca.

El último consejo que te damos es que practiques, y lo ideal es que empieces a practicar en escenarios simples. Verás cómo vas a ir cogiendo práctica, ganarás confianza, y lograrás ser más asertivo.

Y recuerda, que cuando dices lo que realmente quieres, tanto si lo consigues como si no, logras vivir de forma más auténtica y feliz.

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