Diosas

Una de las grandes pérdidas de la civilización moderna es la que se ha producido en la mujer por el hecho de serlo.

La menstruación se convierte en un problema que esconder, que nos desempodera, por el que casi, casi, tenemos que pedir perdón. Algo a lo que tenemos que vencer, hacer cómo si no existiera y funcionar de igual manera estemos en el momento del ciclo que estemos.

Se nos exige que desconectemos de nuestra esencia cíclica y que nuestra energía y nuestras emociones permanezcan en una linealidad forzada.

¿Os imagináis exigiéndole a la luna que se muestre siempre llena porque nos resulta más productiva en nuestra sociedad moderna?

Pues el mismo sinsentido se nos pide, y lo peor es que en la gran mayoría de los casos, tragamos con ello, y ya no solo cara al exterior, cara a nosotras mismas hacemos un auténtico desprecio por nuestra esencia innata, nos juzgamos y ridiculizamos cuando tenemos un “bajón hormonal”.

¿Pero qué tal si conectamos con estas energías precisamente para obtener de ellas el máximo rendimiento? ¿Qué tal si nos alineamos con las 4 diosas que se muestran disponibles en cada fase de nuestro ciclo menstrual?

Días 1/7. Menstruación, Fase reflexiva

Es una fase de retraimiento, de mirar hacia adentro y conectar con nuestra esencia más íntima.

Fisicamente estamos más cansadas lo que nos permite reposar, y desde el reposo practicar la introspección.

En esta fase nos encontramos mucho más abiertas a la intuición, y debemos practicar para poder escucharla con claridad en estos días que se manifiesta con mayor intensidad.

Es a la vez una fase de limpia, de purga, con el sangrado expulsamos el ovulo no fecundado y debemos aprovechar también para expulsar todo lo caduco en nosotras, las creencias que ya no nos sirven, las identidades que ya no nos reflejan, los hábitos que ya no tienen sentido..

Debemos cuidarnos y recoger la energía que vamos a necesitar durante el resto del ciclo.

Días 7 a 14. El encuentro con la Doncella

Pasada la menstruación aparece la mujer joven, renovada, llena de energía. Es la fase más dinámica del mes, la que se corresponde con la luna creciente.

La introspección y el descanso realizado en la fase anterior, te permite salir a comerte el mundo, desde una nueva perspectiva.

Época ideal para empezar proyectos con fuerza e ilusión, y también para festejar la relaciones sociales desde la jovialidad.

Es la época en la que nos mostramos más ambiciosas en nuestro trabajo ya que nuestro grado de concentración aumenta.

Disfrutamos de una sexualidad fresca, sin complejos, sin cargas.

Día del 15 al 21. La aparición de la Madre, la fase de Gaia

Semana de Ovulación, el arquetipo de la madre, el arquetipo de la madre Tierra. Se corresponde con la luna llena.

Como ellas, somos fructíferas, fértiles, acogedoras.

Nuestra capacidad de empatizar está en su máximo nivel, así como nuestra capacidad de escucha.

Nos volcamos más en los proyectos que ya están en marcha y en la ayuda al otro.

Nuestra sexualidad es ahora más profunda y conectada con el corazón.

Día del 22 al 28. Sacando la hechicera que llevas dentro

Premenstruaticas…. Es leerlo y entrar en pánico…. ¿Qué ocurre? Ocurre que nuestra fuerza creativa llama a la puerta y no le hacemos ni caso, la retenemos, no nos viene bien en la vorágine de vida que llevamos, y toda esa movilización interna que no canalizamos se convierte en ira, tristeza…

A caballo entre la fase activa y la intuitiva, es momento de sacar la hechicera que llevamos dentro que nos pide expresar nuestra creatividad de un modo personal.

Se acrecienta la actividad onírica y el sexo se vuelve poco apetecible.

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