El valor de uno mismo, la autoestima: Fábula «el valor del anillo»

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Valor AnilloUna vez más, vamos a compartir con vosotros una fábula que si no me equivoco pertenece al poeta argentino Jorge Bucay.

Esta fábula tiene como misión recordarnos nuestro compromiso interno para valorarnos.

Muchas veces, nos empeñamos en esperar a que los demás nos den el valor que ni siquiera nosotros mismos nos damos. Y, si te paras a pensar, si yo no me valoro, ¿Cómo puedo valorar a los demás?

Fábula del valor real del anillo

Un buen día, un joven se acercó a donde un sabio en busca de consejo. Así le dijo:

Maestro, vengo porque me siento tan miserable que no tengo fuerzas para realizar nada. Todos los días me repiten que no sirvo, que no soy capaz de hacer nada bien, que soy torpe y bastante desastre. ¿Qué puedo hacer para que cambien su opinión sobre mí?

El maestro, sin hacerle mucho caso y sin mirarle a los ojo, le dijo:

¡Cuánto lo siento pero no voy a poder ayudarte, no dispongo de tiempo ya que debo resolver primero mis problemas. Quizás después… Si me ayudases a resolver mis problemas, acabaría antes y podría atenderte.

De acuerdo maestro – respondió el joven algo dolido ya que una vez más sintió que sus problemas no tenían valor para los demás.

El maestro se quitó el anillo que llevaba en el dedo y se lo entregó diciendo: Toma el caballo que está en el cobertizo y cabalga hasta el mercado de la plaza. Necesito vender el anillo para pagar una deuda. Lo más importante es que obtengas por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro. 

Y así, el joven tomó el anillo y partió hacia el mercado. Llegado al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes que se acercaban interesados hasta que el joven les decía el precio del anillo. 

En el momento en el que el joven mencionaba la moneda de oro, la gente se reía, y sólo una persona amablemente le comentó que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

Frustrado por tanto intento fallido, puesto que nadie le ofrecía más que una moneda de plata, montó en su caballo y cabalgo de regreso a casa del maestro.

Maestro, lo siento, no he podido vender tu anillo por el precio que me dijiste, podría haberlo vendido por un par de monedas de plata, pero no he podido convencer a nadie con respecto al verdadero valor del anillo- dijo el muchacho al sabio

¡Tienes mucha razón en lo que dijiste amigo! -contestó enérgicamente el maestro-. Lo primero que debemos hacer es conocer el verdadero valor del anillo. Vuelve a coger el caballo y cabalga hasta donde el joyero del pueblo. Dile que quisieras conocer el valor que puede tener este anillo, pero en ningún momento debes vendérselo a él. Sólo queremos conocer el verdadero valor de esta pieza.

El joven cogió el caballo y cabalgo hasta llegar a la casa del joyero. El joyero examinó detenidamente el anillo, lo pesó y dictaminó:
Jovenzuelo, dile al maestro, que el precio de este anillo es de 58 monedas de oro, ni más ni menos.

¿¿¿¿58 monedas???? -replicó el joven, quedándose boquiabierto..

El joven regresó a casa del maestro muy emocionado y le contó lo que el joyero le había dicho sobre el precio del anillo.

Después de haber escuchado al joven, el maestro le pidió que se sentase, ya que tenía algo muy importante que decirle:

Tú eres similar a este anillo: una pieza única y muy valiosa. Y como tal, sólo puedes ser valorado por un experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que los demás descrubran el valor verdadero que tu tienes?

Sin una valoración realista acerca del valor de uno mismo, de nuestros recursos y nuestras capacidades, se hace complicado llevar adelante tareas de gran envergadura, o de ser capaces de dar nuestro apoyo a los demás en sus necesidades.

Es necesario tener una autoestima tal que nos haga conocedores de nuestras fortalezas y debilidades, para así mostrarnos seguros en la realizar nuestras misiones: tareas o relaciones con los demás.

La autoestima es una condición básica para el desarrollo y crecimiento personal.

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