IraUna de las emociones que más quebraderos de cabeza (en forma metafórica pero también literal) acarrea es la IRA.

Aunque a priori parezca increíble la Ira tiene su parte positiva, que expondremos al final del artículo, pero en la mayoría de los casos resulta muy destructiva para quien la padece y para todo lo que encuentra a su paso.

Analizando los componentes de la Ira

Analizaremos los componentes de esta reacción emocional para aprender a hacerle frente cuando ya hemos entrado en ella pero sobre todo para descubrir cómo parar el mecanismo antes de que se ponga en marcha.

CARACTERÍSTICAS PERSONALES

Debemos tener en cuenta que hay personas cuyo carácter de por sí, es más iracundo que otros (Personalidad Tipo A; Temperamento Colérico; Eneatipos 1 y 8, aunque el primero maneje la Ira hacia adentro mientras que el tipo 8 tenga muestras constantes de ella; Signos zodiacales de fuego: Aries, Leo, Sagitario) Pero el circuito de la Ira es igual para todos.

EL ESTIMULO

Para que la Ira se ponga en marcha necesitamos un estímulo, un desencadenante, este puede ser externo o interno, es decir puede producirse fuera de nosotros o ser un pensamiento, un recuerdo, una expectativa…

Para desmontar a largo plazo la ira debemos ser conscientes de qué estímulos despiertan esa emoción en nosotros, pues para cada persona son distintos.

PENSAMIENTOS QUE GENERA ESE ESTÍMULO

Si nos paramos a pensar descubrimos que la clave para que el mismo acontecimiento nos cabree o nos haga sonreír, está en los pensamientos que surgen del mismo, lo que pensamos acerca de lo que está ocurriendo, cómo lo valoramos.

Aquí es donde la ira coge carrerilla, o no aparece… Veamos un ejemplo:

Estás haciendo fila y alguien se cuela.

Pensamiento 1. Bah, hay sitio para todos (y por lo tanto no hay ira)

Pensamiento 2. Será desconsiderado, se me ha colado, qué morro, para eso llevo yo todo este rato esperando, así va el mundo, siempre me pasa a mí, pues empezamos bien el día….

EMOCIONES ASOCIADAS

Y aunque el pensamiento es poderoso, no basta por si mismo para desencadenar la Ira, aunque prepara muy bien el terreno, pensemos en un psicópata, ante ese estímulo y ese pensamiento no entraría en Ira, directamente sigue al individuo en cuestión y le asesina fríamente cuando tiene ocasión…

Es el matiz emocional el que nos precipita la ira, nos sentimos ultrajados, ofendidos, que han abusado de nosotros, desbordados, ninguneados….

Y en esa conjunción de valoración mental negativa y emoción de sentirnos atacados, donde nace la activación fisiológica característica de la ira.

ACTIVIDAD FISIOLÓGICA

Llegados a este punto estamos en manos de nuestro cerebro reptil, el que funciona en términos de supervivencia. Se pone al mando y empiezan a circular por nuestras venas cantidades altísimas de adrenalina, nuestros músculos se tensan, nuestro ritmo circulatorio y respiratorio aumentan para alimentar a la máquina de matar en la que, de modo inconsciente, convertimos nuestro cuerpo.

EL COMPORTAMIENTO

Precisamente por esa sobreactivación fisiológica, cuando entramos en IRA tenemos que actuar, bien sea gritando, golpeando, corriendo, llorando…. Explotamos o implosionamos…

Estrategias de afrontamiento

En el momento de percibir el estímulo: En cuanto detectemos un estímulo que es susceptible de provocarnos ira debemos ser conscientes de ello, valorar la posibilidad de abandonar el lugar, la conversación, el recuerdo que nos ha sobrevenido o bien estar preparados para gestionarlo de manera diferente a cómo lo venimos haciendo. Por ejemplo, decirle directamente y con educación a la persona que se nos ha colado, “perdona, estaba yo primero”

Pensamientos: Lo mejor es reestructurar los pensamientos hacia otros menos dañinos, en el ejemplo citado podríamos pensar: “qué joven es, está en su mundo”, “pobrecillo aún no ha aprendido a respetar al otro”, “seguramente tampoco le respetaran a él”, “no importa que se cuele, hay sitio para todos”.

Quizá en esos momentos seas incapaz de reestructurar tus pensamientos, entonces prueba directamente la técnica de “parada de pensamientos”, que consiste en decirte de forma rotunda ¡STOP! Y acto seguido empezar a cantar una canción o recitar la constitución, lo que sea, pero de memoria (no hace falta que lo hagas en voz alta…)

  • Emociones: En este punto poco podemos hacer porque las emociones generadas van totalmente unidas a los pensamientos que hayamos producido.
  • Activación fisiológica: Sin lugar a dudas, tenemos que bajar la activación fisiológica y para ello utilizaremos técnicas de respiración consciente, hacer respiraciones profundas y lentas poniendo toda nuestra atención en la respiración ayudará a dejar tu mente en blanco y a bajar la activación.
  • Comportamiento: Si hemos llegado hasta aquí en Ira, hay que sacarla, lo mejor que podemos hacer es ponernos en movimiento, correr es la mejor opción, no solo porque abandonas el lugar sino porque quemas el excedente de adrenalina.

Descubrir la cara dulce de la ira para dejarla marchar

La Ira nos informa de qué cosas nos sacan de nuestro centro, de qué partes de nosotros mismos son vulnerables, ante qué nos sentimos indefensos, qué cosas no sabemos afrontar de modo asertivo y por eso se nos dispara la ira.

Una vez que extraigamos toda la información que la Ira tiene para nosotros y sanemos esas partes, podremos sin lugar a dudas decir:

Querida Ira, gracias…y hasta nunca

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