polaridad femenina y masculinaSe viene anunciando que esta nueva era es la era de la unión, de la sanación del planeta, y para ello, de la sanación de la energía femenina y masculina que han sido maltratadas a lo largo de nuestra historia evolutiva.

Maltratadas ambas, aunque, tras siglos de patriarcado, la femenina se haya llevado la peor parte.

No hablamos de género, no hablamos de hombres, ni de mujeres, y esta confusión ha sido la causa de una de las heridas causadas a ambas.

Durante mucho tiempo, y aún hoy en muchos lugares, ser mujer significaba poseer solo energía femenina, y un verdadero macho no podía permitirse hacer uso de su energía femenina.

En ambos casos esto ha supuesto una auténtica castración de una parte de nosotros mismos, una negación de una de nuestras partes, que en el mejor de los casos nos ha convertido en seres incompletos y en los peores nos ha conducido a neurosis, depresiones y trastornos mentales varios.

Como la siempre visionaria tradición oriental nos muestra a través del símbolo del ying-yang, todo ser con mayoría de energía femenina contiene en su centro un foco de energía masculina y a la inversa, y es en la unión de dos seres que se permiten el desarrollo de ambas donde surge la verdadera fusión.

Características de la energía femenina

Es la energía del hogar, el reposo del guerrero (de nuestra propia energía masculina)

Es la voz de la INTUICIÓN, la que es capaz de entrar en introspección para conectarse con el todo.

Es ilimitada, acogedora, orientada a la unión

Está relacionada con los sentimientos, con las emociones, con la creatividad y la fertilidad

Es la energía de sanación

Es energía sexual receptiva.

Características de la energía masculina

Es el aspecto que se enfoca hacia el exterior

Es la acción, el logro de los proyectos

Crea la individualidad necesaria para crear nuestra propia vida

Es protección, liderazgo.

Es energía sexual dadora.

El equilibrio no está al 50%

No debemos caer en el error de pensar que el equilibrio de nuestras polaridades tiene que representar la manifestación en igualdad de nuestras energías, como podemos observar en el ya citado símbolo ying-yang.

Venimos con una energía predominante, independientemente del sexo del cuerpo en el que nacemos, y negarnos a ello vuelve a ser una castración de lo que somos.

Hay mujeres cuya energía predominante es masculina y hombres cuya energía predominante es femenina, pero ambos vienen también con la energía opuesta en menor proporción, pero con igual valor.

El equilibrio está en descubrir nuestra energía predominante y honrarla, aprovechar sus dones, bien sea para avanzar en el mundo exterior (si es masculina) bien sea para avanzar en el mundo interior (si es femenina).

El equilibrio consiste en rescatar a la parte menos representada, honrarla, reivindicar nuestro lugar en el mundo, aprender a poner límites, luchar por nuestros sueños (cuando nuestra energía femenina es predominante) y permitirnos llorar, conectar con nuestro mundo emocional y con el del otro, fusionarnos, mostrar vulnerabilidad (cuando nuestra energía predominante es masculina).

Siendo conscientes de nuestra polaridad, honrando ambas energías sin renunciar a nuestra energía predominante, nos convertimos en personas completas que atraemos a personas completas con la polaridad invertida, generando relaciones sanas, fusionadas, inquebrantables.

Os dejamos con un decreto para ayudar a manifestar vuestra propia unidad.

“Yo Soy Acción e Inspiración

Yo soy Fuerza y Amor

Yo soy Ternura y Protección

Yo soy la Unidad y la Individualidad

Yo Soy Dios en Acción”

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