Los vicios como el tabaco se pagan caros

Todo aquello que sembramos, cosechamos, conociendo los efectos altamente nocivos del tabaco sobre la salud son ya de sobra conocidos. No puedes esperar que si, de manera compulsiva y diaria, estás depositando sustancias perjudiciales en tus pulmones, estas sustancias no te vayan a pasar factura en el futuro en forma de enfermedades. No es lógico, no es racional.

Hablamos de trampas como: “Todos vamos a morir de un modo u otro”, “Necesito fumar, no puedo pasar sin fumar”, “Ya sé que es un vicio, pero no puedo evitarlo”. El primer paso para abandonar esas trampas consiste en cambiar tu mente, rechazar esos pensamientos. Rebelate contra ti mismo; comienza a poner en práctica estas ideas que te ayudarán a combatir el hábito del tabaco.

Evita las situaciones asociadas con el tabaco

Los hábitos son difíciles de cambiar, porque actuamos casi por inercia. Tu mente no piensa: “Voy a fumar”. Simplemente, fuma. A veces es a una hora determinada del día, o en cierto tipo de situación. Tu cerebro ha asociado esa situación o esas emociones con el tabaco y así lo hará de forma casi pasiva e inconsciente.

Por ejemplo, si fumas cuando estás viendo la tele, no concentres tu esfuerzo en “ver la tele y no fumar”. Deja de ver la tele. Cambia el hábito asociado. Queda con alguien a esa hora, o busca cualquier actividad que te mantenga las manos ocupadas que no sea ver la tele.Beneficios de dejar el tabaco

Cambia el contexto

De verdad, no es suficiente con levantarse por la mañana un día y decir: “Voy a dejar de fumar”. Pero resulta que tus muebles y tu ropa siguen oliendo a tabaco, tus amistades fuman a tu lado porque saben que te da igual, o tienes el cenicero encima de la mesa.

Cambia el contexto en el que te encuentras; tira el cenicero a la basura, tira los cigarrillos a la basura, limpia tu casa de arriba abajo hasta que nada huela a tabaco.

Entrena tu fuerza de voluntad

Sí, es lo que más duele. La mayoría de la gente que no deja de fumar, pero lo ha intentado, tiene el problema de que ha interpretado su recaída como “un fracaso”.

Pero te voy a contar una historia. La del hombre al que una y otra vez le pegaban y, cuando se caía, se volvía a levantar. Tu enemigo (el tabaco) está acostumbrado a que su contrincante se canse, a que deje de luchar después de haberlo intentado unas cuantas veces.

Cuanto más lo intentas, más aprendes y más te conoces a ti mismo. Y si aprendes a volver a intentarlo siempre, a no darte por vencido, tú mismo te irás volviendo cada vez más fuerte. La fuerza de voluntad está siendo entrenada. Interpreta la recaída como un aprendizaje, no como un fracaso.

¿Estás intentando dejar de fumar? ¡Comparte con nosotros todo lo que estás aprendiendo!

“El tabaco te ayuda a perder peso: primero un pulmón y luego otro”Alfred E. Neuman

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