lo acepto, lo agradezco y lo disfruto

Si tuviera que decir cuál es el secreto de la felicidad, afirmaría rotundamente que este. Es una de las frases más transformadoras que puedes encontrar en la vida, de esas que cuando consigues incorporarlas a tu paradigma vital, nada vuelve a ser lo mismo, te transportan a otro nivel de evolución.

“Lo que está disponible para mí ahora, lo acepto, lo agradezco y lo disfruto”

Parece fácil, pero supone cambiar muchos hábitos de una vez, supone asumir la vida desde una nueva perspectiva, pero puedo asegurarte que el cambio merece la pena.

Vayamos por partes….

Lo que está disponible para mí, no me importa si crees que tienes un plan de vida prediseñado que te va colocando a lo largo de tu vida situaciones acordes a él, o no crees esto en absoluto, porque los primeros les llamarán pruebas divinas o regalos del Universo y los segundos circunstancias externas.

No es importante saber de dónde viene lo que te encuentras, lo importante es saber qué haces con ello, lo importante es tener muy claro cuando algo está disponible para ti o no lo está.

Porque perdemos gran parte de nuestra energía, generamos la mayoría de nuestras frustraciones y perdemos grandes ocasiones de disfrute por no estar atentos a esto.

Esta parte de la frase nos lleva, en primer lugar al AQUÍ Y AHORA. Se trata de vivir cada momento con lo que hay en él, y no estar pensando en lo que pudo ser y no fue o en lo bien que estaría que estuviese…

Estoy AQUÍ, estoy AHORA y la pregunta qué toca hacernos es ¿qué hay disponible para mí?

Si empezábamos este post diciendo que es la receta de la felicidad, es porque ese es el objetivo, y la lupa con la que tenemos que escudriñar la situación.

¿La situación es objetivamente negativa? No seamos psicópatas ni nos pasemos de felicianos… Evidentemente hay momentos duros lo mires como lo mires, por ejemplo la enfermedad de un ser querido, un entierro, una ruptura…

Pero también allí debemos mantenernos en esta premisa y buscar lo que hay disponible para mí desde la perspectiva más positiva posible, un aprendizaje, una ocasión para hablar desde el corazón, un momento para aprender a dejarse querer o permitirse llorar.

No penséis que resulta más fácil ajustarse a esto cuando la situación es positiva, quizá aún sea más difícil porque tendemos a focalizarnos en lo que nos sobra o lo que nos falta.

Estás tomándote una refrescante cerveza con alguien a quien ves poco y quieres mucho, ¿sobre qué gira vuestra conversación? Porque claro, como le quieres tanto puedes contarle lo mal que te va en tu trabajo, los problemas con tus vecinos, el calor tan horrible que hace, lo que grita el niño de la mesa de al lado, lo malos que son los camareros…

¿De veras has calibrado lo que había aquí y ahora disponible para ti desde la búsqueda de la felicidad?

Otra ocasión en la que no calibramos bien es cuando pretendemos exprimir lo que no está disponible.

Una noche conoces a tu artista favorito, es muy tarde y estás cansada, pero el Universo, la vida, las circunstancias externas o llámalo X os han hecho coincidir en una grata conversación.

Y tiras de paradigma y te dices si está disponible para mí, aquí y ahora…. Ehhhh…frena…

¿Qué es exactamente lo que está disponible? Si no calibras bien la cosa va a acabar mal…

Estás cansada pero te quedas, vamos si te quedas, tu estómago dice basta pero si está disponible brindar con él pues se brinda, como no sé cuándo me voy a ver en otra de estas me pego como una lapa… creo que el resultado es previsible…

O hacemos bien la calibración y entendemos que lo que estaba disponible, aquí y ahora, era sólo un buen rato y nos vamos a dormir, y cuando llegamos a casa nos olvidamos del paradigma, y empezamos con los

  • Debería haber hecho
  • Debería haber dicho
  • Debería, debería, debería….

AQUÍ y AHORA el momento ha pasado, aquí y ahora hay una maravillosa cama esperándote para que descanses…

 LO ACEPTO: Aquí jugamos con la CONSCIENCIA, con el compromiso de estar conscientes ante lo que nos sucede, lo vemos y lo aceptamos, lo deseáramos o no.

Supone aceptar que la única fuente de poder es asumir lo que hay.

LO AGRADEZCO: Esta parte nos lleva a integrar LA GRATITUD, ese estado mágico que te mantiene en la consciencia porque te obliga a parar y no dar nada por hecho, parar en el aquí y ahora, ser consciente de lo bueno que tiene para ti la situación (sea en forma de disfrute o aprendizaje) y agradecer, al Universo, a la persona que tienes delante, a la vida…

LO DISFRUTO: Y aunque parezca el paso más fácil tampoco este se nos da demasiado bien, a veces porque no nos damos permiso, otras porque nos autosaboteamos, otras porque no hemos cumplido los demás pasos…

Volviendo a la cerveza del primer ejemplo.

¿De veras la disfrutaste como merecía? Si es así enhorabuena, ya conoces la receta.

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