Alma. Su creaciónTodos tenemos una idea clara de cómo se crean nuestros cuerpos, ya sabéis, papá pone una semillita dentro de mamá, y todo lo demás….

¿Y nuestro Alma?

¿Pero cómo se crea nuestra alma? ¿Cuál es su proceso?

Esa esencia que en realidad somos, que viaja por la eternidad, vida tras vida, cuerpo tras cuerpo, en constante evolución…

Nosotros no tenemos la respuesta, pero podemos ofreceros la de quienes tras años de estudio de antiguas disciplinas, tras años de meditación y conexión profunda con su propia esencia, aseguran tenerla.

Esto es lo que asegura Mona Rolfe, en su libro “Ciclos de Reencarnación”

Cuando Dios crea un alma, proyecta en el éter el poder de su propio espíritu que avanza por los éteres de luz, dirigido hacia la Tierra por la voluntad de Dios.

Se motiva por la irradiación y contiene, por lo tanto, los 7 rayos de luz y color, que también son atributos de Dios.

Una vez en contacto con los éteres inferiores, este poder del Espíritu se divide y subdivide en partes a las que se les da vida.

Durante un periodo de tiempo largo, una gota de espíritu vaga por la niebla del fuego de los éteres intermedios, es en este momento que Dios, nuestro padre-madre, sopla en esta célula individual el aliento de su propia vida.

Este aliento es la esencia espiritual que anima al alma, y la célula avanza en su viaje, creciendo, aumentándose, absorbiendo luz y oscuridad, o rechazándola.

Cuándo llega al séptimo plano de lo astral, el Jardín de la Memoria, es un alma viviente creada y vital, parte de Dios.

Es en el Jardín de la Memoria, en aquellos grandes templos curativos, aquellos hospitales que se encuentran detrás del jardín, donde crece y se desarrolla el alma.

Es aquí en una de las escuelas del aprendizaje, donde la mente se anima y comienza sus funciones vitales dentro del alma.

A lo largo de todo este tiempo el alma deriva su alimento solo de Dios en forma de luz y color, poder y amor, se mueve por el éter mezclándose con almas recientemente desencarnadas y con otras que se dirigen hacia el Jardín de la Memoria para encontrar a otras almas a punto de regresar. De cada una de ellas absorbe un poco, en algunos casos la luz del cielo, en otros casos la luz o la oscuridad de la tierra.

En la medida en que la mente crece, comienza a tener conciencia de la fuerza del pensamiento de aquellos que aguardan, en el Jardín de la Memoria, el momento de la muerte de sus seres queridos, para poder encontrarles y acompañarles por el jardín, tan pronto como se desprende el cordón de su cuerpo físico.

El punto importante de este periodo de desarrollo es, que todos los que se encuentran en el jardín  han aprendido a dar, y eso es lo que dan a cada alma individual, lo que le presta el crecimiento y la vida.

Luego, llega un momento en que el alma es llamada regresar a Dios para prepararse aún más, y durante un periodo bastante largo, permanece bajo instrucción y bajo la supervisión de aquellos que conocen el propósito para el que fue creada este alma. Entonces llega el momento que Dios dirige al alma a la encarnación.

El alma, bajo instrucción, ha de escoger a sus propios padres y sorprendentemente, el alma nueva suele escoger padres ricos y poderosos y viene a la Tierra a través del proceso normal de nacimiento y muerte en cada plano que atraviesa en su viaje.

Aunque en un principio, el alma puede escoger a los padres, no se le permite escoger el signo bajo el cual ha de nacer.

Los primeros signos se eligen enteramente en función del trabajo que el alma tiene que desempeñar.

Si tiene que venir a la tierra como guerrero, nacerá bajo el signo de los guerreros y bajo el planeta que influye sobre este signo.

Si es el alma de una mujer dominante, nacerá de tal manera que su dominio tendrá acceso al liderazgo y la comprensión del liderazgo.

Pero, cuando se asume la primera encarnación, los padres son siempre personas sencillas y hogareñas.

Puede que tengan poder y riquezas o puede que provengan de un origen campesino, pero no cabe duda de que darán aquella única cualidad que es esencial para el primer crecimiento del alma: el poder del amor.

La personalidad es la capa del alma porque a nadie, ni siquiera a los padres, le es permitido ver el alma completa del niño.

Solo Dios ve al alma y lo conoce, pero la personalidad es la máscara o cubierta del alma, y se elige y prepara de tal manera, que el alma pueda cumplir un periodo de vida sobre la tierra, que estará relacionado tan solo con su temprano desarrollo, porque el punto importante que debemos recordar en cuanto al alma encarnada por primera vez, es que la porción de espíritu, la luz de Dios que esté alberga, es extraordinariamente pequeña, y solo con el desarrollo adecuado de la personalidad, podrá el alma aspirar a recrear el poder del Espíritu dentro de sí, para volver a Dios con su don engrandecido, ampliado, más bello.

Tras numerosas reencarnaciones…

Miremos ahora, el alma encarnada tras muchas encarnaciones.

Ha regresado muchas veces a la tierra, aprendiendo bajo máscaras o personalidades diferentes las lecciones que ha venido a aprender y está atada a la rueda del renacer.

Ahora ya no tiene voz en el asunto de sus encarnaciones, salvo en la elección de los padres.

Son los Señores del Karma los que suelen preparar la relación de padres que se le presentan, de manera que sus padres están preparados para aceptar al niño cuando indique su preferencia de una pareja particular.

Pero los signos del zodiaco que rigen la personalidad cambian en cada encarnación, hasta que llegue el momento de completar el ciclo de los 12 signos y el alma debe regresar, ahora, a la tierra para aceptar la influencia de la luna y del sol, especialmente de la luna.

En la aceptación de la influencia de la luna será la primera fusión entre alma y personalidad y es en este momento cuando el alma puede empezar a guiar a la personalidad y elevar su consciencia al nivel de su propia alma.

La personalidad ya no aparece sin otro rumbo objetivo que el desarrollo de aquellas características ocultadas por los signos zodiacales.

Ahora tiene un gran propósito, la elevación de la consciencia hasta el alma creada por Dios, que alberga y acoge al Espíritu Santo del Dios Padre Madre en sí.

Es en este momento que la vida se hace más difícil para el alma-personalidad. Porque la personalidad ha de aprender a conocer su propia alma, darse cuenta de la razón de su encarnación y comprender como, día a día y poco a poco, su vida entera se entrega a Dios, para que la uses según sus leyes y su voluntad.

La personalidad debe serenarse, cobrar ánimo y fortalecerse. En el proceso de la elevación de su consciencia, debe ser consciente del hecho de esta elevación de la consciencia y también de la presencia del alma.

A lo largo de las primeras encarnaciones de estas almas avanzadas, vemos a muchas que tienen que regresar bastante pronto en una encarnación tras otra y bajo el mismo signo, para desdoblar y desarrollar la personalidad y lograr que puede alzarse para fusionarse con el alma.

La tercera iniciación, el templo de Amen-Ra, es la iniciación conocida como Cisne Blanco. Cientos y miles de almas están emprendiendo, hoy en día y por todo el mundo, iniciación del Cisne Blanco, con la que la personalidad debe elevar su consciencia hasta que se identifique con el alma.

Por aquel entonces, la personalidad y el alma habrán llegado a reconocer el amor y el poder de Dios y reconocer también el propósito de su propia vida.

Con la determinación de que el alma prevalezca, estas personas buscarán la luz, la iluminación mental, la fuerza y el propósito.

En esta iniciación en particular, uno de los lazos más importantes con todos los estudiantes es la purificación del cuerpo, para que no quede en su interior oscuridad que pudiera impedir la entrada y la manifestación del alma, para que no queden en los cuerpos etéreos rastros de oscuridad que pudiesen impedir que la personalidad se elevará al nivel del alma.

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