gestos

Solemos olvidar, en algunos casos lo desconocemos, que el 55% de lo “que se cuece” en una interacción social está ocurriendo a un nivel no verbal.

Es decir, que decimos más por lo que hacemos o dejamos de hacer que por lo que decimos. Estamos continuamente enviando información sobre nuestros estados internos, sobre lo que no causa malestar o placer, incluso, aunque no sea muy adecuado lo que nos gustaría que nos causase aún más placer.

¿Cómo se expresa tu cuerpo cuando te gusta una persona?

Cuando hablamos de seducción, o de interés sentimental esto se acrecienta, ya que es un aspecto que no queremos dejar expuesto sin saber si vamos a ser correspondidos.

Bien sea por inseguridad en nosotros mismos, porque no proceda nuestro interés por esa persona, o bien porque nos gusta disfrutar del proceso del cortejo, nuestra fisionomía es mucho más explícita que nuestras palabras al respecto.

En muchas ocasiones nuestro cerebro ya ha tomado una decisión que nuestra mente consciente aún no ha sido capaz de admitir pero que nuestro lenguaje corporal deja entrever de forma descarada para quien sepa leerlo.

Son las típicas situaciones en las que como dice el proverbio “ven antes el humo los que están fuera que las llamas los que están dentro”.

El lenguaje corporal, o la comunicación no verbal es usualmente algo inconsciente, involuntario, y automático, que puede ser aprendido para usarlo intencionalmente, en cualquier ámbito relacional de nuestra vida.

Si eres consciente de cómo te mueves, donde miras, cómo gesticulas y cómo sonríes, entonces puedes encontrar formas para conseguir ese puesto de trabajo o gustarle a esa persona. De la misma forma conocerás qué va ocurriendo en el interior de la otra persona en tiempo real y poder modificar el resultado final.

La secuencia del lenguaje corporal durante la seducción

Cuando dos personas se atraen la una a la otra, sus cuerpos toman el control y siguen una secuencia que muestra inequívocamente su atracción. Muchos estudios han encontrado que la mayoría de la gente sigue una secuencia similar.

Las formas más comunes que los lenguajes corporales de la gente muestran su interés son las que se señalan a continuación y en dicho orden:

  1. Estableciendo un espacio íntimo. Suelen cerrar el espacio de conversación entre ambos con las posiciones de sus cuerpos formando un círculo estrecho de modo que no pueda entrar nadie más.
  2. Manteniendo sus cuerpos erguidos y sus pechos para fuera, sí, lo de los pavos reales, gallos de corral y pecho palomo, es aplicable a los humanos…
  3. Acicalándose, como el arreglar sus cabellos. El cabello tiene un simbolismo profundamente sexual para todas las culturas, y llevarse la mano al pelo es un gesto muy delator de que se quiere atraer a la otra persona, y es válido para ambos sexos.
  4. Sonriendo, no sólo porque a nivel inconsciente sepamos que una sonrisa es tremendamente seductora, que también, sino porque cuando estamos frente a una persona que nos gusta, nuestro cerebro dispara las hormonas del placer y la felicidad.
  5. Tocando «accidentalmente» a la otra persona. Cuando nuestro inconsciente toma el poder nos podemos encontrar promoviendo situaciones que incluyan el contacto físico sin que sea algo que pase por nuestra mente consciente, tocar al otro se convierte en un acto que nuestro cerebro no va a permitir que paralicemos.
  6. Haciendo contacto visual y manteniéndose la mirada el uno al otro, con las pupilas más dilatadas de lo normal.
  7. Ladeando sus cabezas de forma sincronizada.
  8. Moviendo sus piernas hacia el otro.
  9. Apuntando con un dedo hacia el otro.
  10. Reflejándose en los movimientos del otro.

Existe una elevación del ritmo cardíaco que sumado a lo “que está en juego” produce un nerviosismo expresado por un temblor en las manos o en la voz, confusión, las cosas se caen de las manos, cierta torpeza en los movimientos, romper papelitos, palillos…

Pero la mejor manera de saber si le interesamos a una persona es la proximia, o cómo de cerca se sitúa de nosotros, si casualmente se sitúa a nuestro lado, si al sentarse elige un sitio cercano o si al andar acompasa su paso al nuestro, todo esto constituye un abanico de excelentes señales.

Cuando somos objeto del deseo de alguien, éste suele acercarse a nosotros mostrándose confiado y accesible, los brazos suelen estar relajados y en posición abierta y los pies dirigidos en nuestra dirección.

Si se sienta, observa cómo lo hace: si cruza las piernas y las dirige en tu dirección, si los brazos protegen el cuerpo o se muestra confiado, etc.

Generalmente una mujer está interesada en alguien cuando

– Te mira de reojo… y desvía la mirada al cruzarse con la tuya.

– Cruza las piernas lentamente delante de ti.

– Hace gestos en los que se muestran las muñecas y las palmas.

– Se toca el pelo cuanto te habla.

Generalmente un hombre está interesado en alguien cuando

– Se pasa la mano por el pelo cuando te acercas.

– Se coloca las manos en las caderas.

– Te mira profundamente a los ojos.

– Su voz se hace más profunda y amable cuando se dirige a ti.

– Inclina su pelvis hacia adelante

– Abre sus piernas cuando está sentado

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