reflexionBuenas tardes! Llevo tiempo guardándome un sentimiento o quietud y ahora, justo ahora, he sentido el momento de compartirlo con vosotros para que me digáis qué es lo que creéis vosotros sobre esto que os voy a contar..

He tenido una temporada en el que he estado muy baja de moral, como tristona. En muchos sueños se ha estado proyectando mi abuela materna y me entraban ganas de llorar. Mi abuela murió hace ya 20 años, por lo que ha sido un mes raro en los que no entendía por qué ha estado tan presente en mi este último mes y por qué ella y no otro ser querido que también me faltan en mi entorno.

A mediados de diciembre, mi marido tomó unas sesiones de Reiki. Durante las sesiones, la terapeuta le comentó que había estado una señora mayor, que le estuvo ayudando a llevar la sesión y que continuamente le comentaba: “cuídalo”. Cuando mi marido vino a casa y me lo contó, seguido le dije: “ha sido mi abuela, lo siento”, y otra vez me emocioné.

A la semana siguiente los dos nos acercamos a donde la terapeuta y estuve hablando con ella, le comenté que creía que la señora que les había acompañado durante la sesión era mi abuela. Ella me dijo que le describiese, y según le iba contando, me decía que perfectamente podía ser ella. Su pelo blanco cardado y como siempre ayudando a sus seres queridos. Una vez más, se me hizo un nudo en el estómago y me salieron las lágrimas.

Pasaron un par de días y contactamos con una maestra Reiki, experta en lectura de registros, meditación de ho´oponopono, angeología y mucho más. Realizando con ella un ejercicio de meditación de ho ´oponopono, otra vez esa sensación o necesidad de llorar; y lo comenté con ella, le comenté las sensaciones que estaba teniendo últimamente.

Ella me preguntó si en mi familia había alguien tan sensible y le dije que sí, que mi abuela era muy sensible, fíjate que cuando cantábamos cumpleaños feliz a alguien de la familia, ella se emocionaba y lloraba a moco tendido. Le conté que había sido una persona que había sufrido mucho por gente mala que le hicieron la vida imposible, gente mala que le anuló, gente mala que la mermó tanto que la enfermaron. Estoy segura que el que se enfermase y nos abandonase fue en gran parte por el sufrimiento que tuvo que soportar. Al contarle esto, la maestra me dijo que igual mi misión era sanar esas heridas.

Tengo que decir que soy una persona que cada vez que conoce a alguien, corren por mi cuerpo señales que me van diciendo si son gente de fiar o si no vienen con buenos propósitos, si es una persona “buena” o “mala”, si viene a hacer daño, si viene con malas vibraciones.

Son sensaciones que recorren mi cuerpo sobre todo con la gente que se presenta en mi entorno, a mí o la gente de mi alrededor a la que quiero y aprecio; es como si mi misión fuese el evitar que nadie de mi entorno volviese a pasar por el calvario que pasó mi abuela, evitar que nadie de mi entorno sufriese o fuese anulado como persona.

La verdad que pocas veces me equivoco, siempre digo.. al tiempo, ten cuidado. La verdad que estas últimas casualidades ( sueños, terapeuta, maestra) han hecho que entienda el porqué muchas veces no quiero que alguien se acerqué a mi entorno… me han enseñado dónde está la pieza que me faltaba para mi puzzle.

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