doulas

En las dos últimas décadas surge una nueva figura en el ámbito del embarazo, parto y postparto, la figura de la doula (término que proviene de la Antigua Grecia y que significa mujer que acompaña a otra mujer).

¿Es una profesión? No, aunque es un servicio de pago. Y quizá aquí podamos encontrar la clave de que se haya desatado una guerra de opinión, porque es un colectivo que trabaja en un ámbito sanitario y no declaran sus ganancias ni tienen formación homologada.

¿Pero realmente nos encontramos en el ámbito sanitario?

Y aquí es donde nos encontramos con la “medicalización de lo femenino”, porque resulta que sí, que desde el momento en que una mujer se queda embarazada, antes incluso si es una decisión premeditada, se convierte en una especie de “enferma”, y en los siguientes 9 meses visitará los centros de Salud posiblemente más veces que en el resto de su vida.

Esto que a priori resulta fantástico no deja de desempoderar de alguna manera a la futura madre. Sobre todo si somos primerizas, encontramos una seguridad externa, de estar en buenas manos, durante todo el proceso. Son los demás los que saben cómo hacerlo, si todo va bien o no. Las revistas nos ofrecen un montón de información técnica, con un montón de fotos de lo estupendo que es todo.

Pero ¿Cómo está realmente una mujer embarazada? Rara de narices…

Todo lo que está ocurriendo en el interior de su cuerpo es nuevo, así como las manifestaciones físicas. El mundo la trata diferente y los miedos, inseguridades, vulnerabilidades y soledad están presentes de una u otra manera.

Evolutivamente las mujeres se han arropado una a otras, han compartido tradiciones, ritos, desde el acompañamiento y empoderamiento de su condición de mujer.

No hace falta irnos a una tribu (donde la sabiduría ancestral hace que el proceso de la vida sea reverenciado y celebrado como algo sagrado), con ir hasta nuestras abuelas podemos encontrar ejemplos de que, pese al tinte machista de la sociedad, ese campo era algo donde el poder lo ostentaba la mujer, que habitualmente estaba acompañada por otras mujeres.

Bien, es evidente que la sociedad ha cambiado, conforme hemos ido habitando pequeños pisos, apilados unos encima de otros, hemos ido creando microgrupos familiares donde se resuelve todo.

Así papi y mami sólo necesitan información médica para que mamá esté sana y el bebé nazca en un lugar seguro. Y si mami lo tiene complicado, no digamos nada del papi moderno…

Porque a este la sociedad también le ha metido un gol por la escuadra. Ahora se espera de él que sea capaz de sustituir el apoyo femenino, que permanezca en la sombra (eh! El proceso es de mamá, tú que sabrás) pero que se implique, que sea un super papá cuando ni siquiera existen referentes en las generaciones anteriores.

Así, una de las funciones de las Doulas es cubrir esos espacios, esos huecos, ayudar a ambos a crear un vínculo con el proceso, mucho más humanizado que el que las visitas médicas ofrecen (y está bien que así sea, porque lo que debe quedarnos claro a todos es que son dos ámbito diferentes, el hogar y el centro de salud).

¿Cuáles serían en principio las funciones de las doulas?

Pues al no existir una regulación sólo podemos recurrir a lo que ellas nos cuentan que es lo siguiente.

Las doulas acompañan, desde el momento en que la mujer embarazada lo decide, en el proceso de embarazo, proporcionando la información que la mujer demande.

Todo encaminado a hacer del embarazo una preparación física (ayudando en técnicas de respiración, relajación, gestión del dolor) y emocional.

Durante el parto, por una parte acompañan a la mujer en los momentos de dilatación previos a la hospitalización (si es un parto medicalizado) o permanecen con ella en el domicilio si el parto se realiza en casa, no en labores sanitarias sino logísticas, y RESPETANDO EN CADA MOMENTO LAS DECISIONES DE LA MUJER.

En un reportaje emitido en televisión, absolutamente tendencioso, se retrata a la doula como una persona que obliga, bajo amenaza velada, a la futura madre a seguir sus poco ortodoxas indicaciones.

Y si realmente alguna mujer encuentra una doula así, debería denunciarla, como el propio colectivo indica, ya que su principal labor es el empoderamiento de la mujer respecto a su propio embarazo y parto.

Cualquier signo de que la doula intenta manipularnos o enfrentarnos a nuestra pareja debería sonarnos como una señal de alarma. En el mismo “documental” se acusa al colectivo de incitar a conductas “canibalistas”, textualmente…

Se refieren al hecho de que algunas doulas pueden informar de las opciones disponibles para la madre que quiere hacer algo con su propia placenta.

Vivimos en la era de Internet, muchas embarazadas recurren a informarse, y en función de sus creencias visitará unas páginas u otras. Las mujeres que pretenden tener un parto natural se van a encontrar con esas posibilidades y demandarán esa información a las doulas.

Y vamos ahora con el post parto y otro tema que mueve mucho dinero… La lactancia.

Las doulas defienden, exactamente igual que la OMS, la Asociación Española de Pediatría, y demás organismos sin importancia…, las bondades de la lactancia materna, es decir, la lactancia que no da dinero a grandes multinacionales…

Es curioso, como en el reportaje del que venimos hablando, la figura “de autoridad” que utilizan para desacreditar la lactancia materna, es un pediatra al que una multinacional de alimentación infantil le ha editado un libro sobre alimentos saludables y aparece en pantalla con muestras de esa marca en un discreto segundo plano…

Su “autoridad” es tal, que el hospital donde trabaja mandó un comunicado de prensa tras la emisión del documental desmarcándose de todas las opiniones vertidas por él.

Sí, es necesaria una regulación de la figura de la doula, seguro que ellas son las primeras interesadas, pero además es necesario que la sociedad entera, incluida la médica, se plantee, como compatibilizar las maravillosas mejoras que el sistema sanitario nos proporciona para nuestra salud y la de los futuros bebés, con el hecho de dejar de tratar a la madre como un contenedor susceptible de enfermar a cada instante.

Si existen las doulas es porque muchas mujeres quieren recuperar lo que siempre fue nuestro, la sabiduría innata, la conexión con nuestros procesos, el poder femenino.

Y porque los nuevos hombres, los maravillosos y valientes nuevos padres, están deseando vivenciar el proceso, aprender y crear vínculos emocionales que hasta ahora tenían vetados, recuperar la sabiduría ancestral del masculino que respeta y confía en el poder de su contraparte femenina.

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