espacio Zen

La palabra zen es la pronunciación en japonés de la palabra china chan, que a su vez deriva de la palabra sánscrita dhiana que significa meditación, por lo tanto, un espacio zen es el que dedicamos a meditar.

Si eres un novato en esta práctica es aconsejable que empieces por destinar un rincón acogedor de tu casa y lo utilices única y exclusivamente para esta tarea; un rincón especial que puedes decorar con estímulos vinculados a los 5 sentidos.

Para ello es de utilidad que te hagas las siguientes preguntas ¿Qué color asocio con la paz interior? ¿Qué olor? ¿Qué sonido? ¿Algún objeto en particular? Se recomienda que la iluminación de la sala sea tenue y la temperatura agradable, es preferible que no haya ruido fuera. Puedes encender unas varitas de incienso si así lo prefieres y poner música relajante de fondo.

Una vez preparada la habitación, antes de empezar a meditar, dedica unos minutos a realizar algún ejercicio suave de estiramiento con el fin de ir liberando posibles tensiones corporales que hayas podido acumular a lo largo del día; una vez destensado el cuerpo ponte cómodo, es mejor que te sientes sobre un cojín (un zafú sería lo ideal), presta especial atención a la postura que adoptes; mantener una postura adecuada te permitirá respirar bien y favorecerá que la mente se calme, además evitarás tensiones y dolores innecesarios. No olvides mantener siempre la espalda recta para que tu energía fluya correctamente y se alinee cuerpo y mente.

Puesto que la práctica de la meditación es una experiencia muy personal podemos afirmar que no existe una manera correcta para meditar, cada uno debe encontrar la suya propia. Sin embargo, hay varias recomendaciones que podemos seguir para hacerla más efectiva.

Una vez estés sentado en postura fácil, coloca tus manos en gyan mudra y cierra los ojos, así evitarás distracciones.

Puedes dirigir la atención hacia tu respiración, inspira por la nariz, llena de aire el abdomen y luego libéralo espirando por la nariz o por la boca.

Haz inspiraciones y espiraciones lentas, profundas y lo más largas que puedas (si es posible que duren entre 5 y 8 segundos).

No hay duda de que el mejor lugar para practicar la meditación y con ella dirigir la atención al presente, es en el lugar en el que nos encontramos.

Quizás algún día necesites parar unos instantes y ponerte a meditar en la cola del supermercado, mientras esperas en un atasco sentado dentro de tu coche o cuando te dispones a limpiar los platos… cualquier sitio es bueno para detener ese flujo de pensamientos y emociones que te invaden y recuperar la calma y la paz.

¿Y qué mejor manera de meditar que contemplando un atardecer o la inmensidad del mar? Fundiéndonos en ese instante, conectándonos con ese todo maravilloso, sintiendo que formamos parte de él, que todos somos uno.

Mónica Tello

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