La leyenda del arco iris: Todos somos únicos y especiales

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Arco IrisSeguramente todos hemos oído que el arco iris se forma cuando las gotas de lluvia y los rayos del sol se atraviesan. Que la luz del sol es la suma de todos los colores y cuando ésta penetra las gotas de agua, esa luz se separa en sus colores que la componen, el efecto prisma. ¿Os suena verdad?

Pero, ¿Y si contamos cómo se formó el arco iris y su simbología en forma de cuento y convertirlo así en algo mágico? La leyenda del arco iris cuenta la historia de que cierto día los colores comenzaron a discutir sobre cuál es considerado el más importante. Sin darse cuenta de que todos lo son..

La leyenda del arco iris

Cuenta la historia de que hace mucho muchísimo tiempo, todos colores empezaron a pelearse. Cada uno alardeaba de su importancia, diciendo que era el más útil, el preferido. Y así cada uno de ellos se proclamaba de la siguiente forma:

El Verde dijo, “Sin ninguna duda, yo soy el más importante. Represento la vida y la esperanza. Fui escogido para ser el color de la hierba fresca, de los árboles frondosos y las hojas. Si miráis alrededor, comprobareis que estoy presente en la mayoría de las cosas vitales”

El Azul interrumpió, “Únicamente te estas centrando en la tierra, hay que tener en consideración el cielo y el mar. Es el agua la base de la Vida y el cielo da libertad, paz y tranquilidad. Sin el agua y sin el cielo, vosotros no seríais nada.”

Al oír los comentarios del verde y del azul, el Amarillo soltó una risita. ¡Qué serios sois! Yo traigo a la vida risas, regocijo y el calor. Si observarais un poco, os daríais cuenta que el sol el amarillo, las estrellas son amarillas. Sin mí no habría alegría, no habría energía, no habría diversión y no habría vida.”

Tocó el turno del color Naranja: “yo soy el color que simboliza la salud y la fortaleza. Puede que no me veáis con tanta frecuencia como a vosotros, pero soy necesario para las necesidades de la vida humana. Soy quien transporto las vitaminas más importantes, sólo tienen que pensar en las zanahorias, en las naranjas, en la calabaza, en carne del mando. Además, cuando coloreo de naranja el azul del cielo, ya sea en el amanecer o en el crepúsculo, mi belleza es tal que todos vosotros pasáis a estar en segundo plano.”

El Rojo se mantuvo escuchando a sus compañeros, pero ya no pudo contenerse más y grito: “Que os quede claro que yo soy el color del valor, de la sangre que da  vida. Soy el color de la valentía y la lucha, así como de la pasión y del amor. Soy el color de la rosa roja y de la amapola.”

Viendo el panorama, el Púrpura que era muy alto, se levantó y hablo con aires de grandeza: “Yo soy el color del poder, de la sabiduría, de la autoridad y de la abundancia. Los reyes, los jefes y gente de mucho peso siempre me han escogido a mí. Nadie me cuestiona sino que me escuchan y me obedecen.”

Y por último, habló el Añil. Les comentó a sus compañeros de forma tranquila pero con determinación: “Mirar, yo soy el color del silencio, por eso raramente os percatáis de que estoy, pero sin mí todos seríais superficiales. Yo soy signo de la reflexión y del pensamiento, soy signo de las aguas más profundas. Soy necesario para conseguir el equilibrio y la paz interior.”

Así pasaron la tarde, presumiendo de lo superior que se sentía cada uno y peleando por quién era más importante. La pelea se elevó de tono y de repente, apareció un relámpago de luz blanca y brillante. La lluvia comenzó a caer de forma implacable y los colores atemorizados comenzaron a acurrucarse los unos a los otros buscando amparo.

Y entonces la lluvia comenzó a hablar: “colores, estáis todos locos. ¿Qué hacéis luchando entre vosotros para dominaros los unos a los otros? ¿No os dais cuenta que cada uno de vosotros fue creado con un propósito especial, único y diferente?

Hacerme el favor de juntar vuestras manos y venir conmigo.

Arco iris Los colores sin rechistar unieron sus manos y se acercaron a la lluvia. Esta continuó diciendo: “De ahora en adelante, cada vez que me presente (cuando llueva), cada de vosotros se estirará a través del largo cielo en forma de arco y lleno de color. Así seréis recordatorio de que todos podemos vivir en paz. Todos juntos os convertiréis en signo de esperanza para el mañana.

Y así, siempre que la lluvia hace acto de presencia para lavar el mundo, un gran arco iris atraviesa el cielo como recordatorio de que todos tenemos que tenernos en cuenta los unos a los otros.

Y es que, cada color es único y está creado para un propósito específico. Cada color individualmente irradia su propia vibración y juntos, cuando se encuentran en equilibrio, forman un gran arco iris que emana la energía de la vida y el equilibrio en todos los niveles.

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No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro. Acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. Pablo Neruda

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