Podríamos empezar preguntándonos qué buscamos realmente en la vida.

Quizá las respuestas que primero nos van a surgir serían algo parecido a estas; aumentar mi nivel de ingresos, adquirir una vivienda mejor, tener una seguridad económica, encontrar el amor de pareja o la seguridad de la familia. Incluso podríamos responder lo que a todos nos parece más importante: gozar de buena salud.

Pero si observamos bien estas respuestas y somos honestos, comprendemos que no son más que preferencias biológicas y condicionamientos mentales, (culturales, y/o sociológicos, impuestos o aceptados) Inconsciencia a la que respondemos de forma automatizada.

Debajo de cada una de cualquier respuesta que demos, se encuentra que lo que queremos en realidad : «Todos sin excepción, lo que en verdad queremos es una paz mental continuada, independientemente de las circunstancias que vivamos».

Pero lo cierto es que La vida es un flujo continuo de placer y dolor, en función de si lo que ocurre está en línea con nuestras preferencias biológicas o no. Y lo primero que deberíamos aceptar es que nuestras preferencias biológicas van a estar siempre ahí.

¿Entonces como hacer para encontrar el camino hacia la verdad para ser felices?

La respuesta es que el único camino es cambiar es nuestra actitud. Esto SÍ podemos conseguirlo. Nosotros podemos conseguir que nuestra actitud cambie, (de estar apegada al placer o resistiendo el dolor) y pueda simplemente, aceptar la vida según ésta se despliega ante nuestras circunstancias.

Aceptar es el elemento más importante para conseguir la paz mental.

Lo contrario de la paz mental es el sufrimiento. Pero, ¿qué es el sufrimiento? Cuando lo investigamos vemos que éste, está basado en una forma particular de ver la vida que no está de acuerdo ni conforme con lo que la vida nos muestra.

El sufrimiento es una incomodidad y/o malestar interno que podemos encuadrar dentro de estas 6 grandes categorías:

* Culpa  // * Culpar a los demás // * Orgullo // * Preocupación y ansiedad

* Expectativas // * Apego a los resultados

Todos estos elementos se manifiestan en nuestra experiencia diaria ya que están basados en la creencia de que yo soy el que hace, el hacedor, y el otro es el que también hace.

Es decir, me veo a mí mismo (y a los demás) como una entidad separada y controlando completamente lo que digo, siento, pienso y hago. Y el factor que aumenta esta falsedad en la que vivo, es que «al otro»( todos los demás) también los veo como capaces de controlar lo que piensan, sienten, dicen y hacen (contra mi casi siempre, me digo).

Con lo que en este mundo externo donde vivimos los efectos de las creaciones de nuestras falsas creencias contribuyo a la creación y manifestación del sufrimiento en mi vida, en la de los demás.

Perpetuando así las categorías en las que dividimos el sufrimiento vital (culpa, culpar a los demás, orgullo, preocupación y ansiedad, expectativas no cumplidas, apego a los resultados). Esta es la actitud que mantenemos hacia todo y todos mientras vivimos sin aceptación .

Según esta creencia, lo que vemos por doquier en la vida, es que si alguien hace algo que me produce dolor le tengo que culpar y maldecir, o yo me tengo que culpar y sentirme culpable cuando hago cosas que creo que podría haber hecho de otra forma.

Junto a esta creencia, existe otra que sostiene que la felicidad la voy a encontrar en los resultados que yo espero obtener, basada también en que yo soy el hacedor.

Pero lo cierto es que si miramos al ser humano en cualquier momento concreto de su vida, vemos que la manera de ser está dictada por nuestros genes y nuestro condicionamiento , y que éste se actualiza cada día.

Y por mucho que queramos no estamos en control de ninguno de esos dos componentes que son los que realmente determinan lo que hacemos, pensamos, sentimos, etc., ante las circunstancias que la vida nos va presentando en cada momento.

Es decir, la vida se despliega a través de la materia incluyendo en ésta a los individuos que toman decisiones en cada momento según sus genes y su condicionamiento actualizado, (actualizado significa que la vida nos va ofreciendo un nuevo condicionamiento en cada momento que se puede añadir o puede cambiar el condicionamiento actual que tenemos en un momento , tiempo, edad, circunstancias, etc.).

Pero nada de esto está en bajo nuestro control y podemos empezar a ver que lo que yo pensaba que era “mi pensamiento”, “mi sentimiento”, “mis actos” resultan ser una reacción mecánica de estos componentes.

El dolor y el placer activan esta arraigada creencia de que yo soy el hacedor, ese ser independiente que quiere controlar todo. Pero esto una creencia de la mente pensante, que produce esa incomodidad con uno mismo y con el otro, y que se manifiesta en la culpa, el apego a los resultados, etc.

Para investigar esto en el día a día, podemos utilizar estos conceptos, que son conceptos que nos dirigen a cómo mirar y a qué no debemos convertir en creencias, porque entonces lo único que haríamos es sustituir unos conceptos por otros y de lo que se trata la vida, es de que experimentemos, que veamos su validez con todos nuestros sentidos.

Estos conceptos generales son:

  • La felicidad real del ser humano es una paz mental continuada
  • La felicidad no la voy a encontrar en el flujo de la vida, que es una sucesión de placer y dolor.
  • Yo no soy el hacedor, entendido como se ha explicado antes (recuerda que eres una entidad biológica diseñada por la vida)

Estos conceptos nos señalan «un camino» para que nuestra consciencia empiece a ver las cosas desde una nueva mirada. Desde una nueva conciencia y las verifiquemos por nosotros mismos. Si verificamos todas estas creencias erróneas, sí podemos empezar a disolverlas, dejo de verme y experimentarme como el hacedor, no veo al otro como mi competidor (que me puede traer dolor, vamos seguro que me lo trae), ni la vida es una constante amenaza a lo que yo soy. Y esta verificación es lo que me permite abrirme a la aceptación y cambiar mi actitud.

Así, el sufrimiento puede verse como un error y puedo pasar a experimentar mis reacciones biológicas, ante las cosas que me suceden, como el resultado de mis genes y de mi condicionamiento (ancestral, familiar, personal) y comprender que no hay ninguna reacción mejor que la otra, ni sabemos cómo vamos a reaccionar ante una situación hasta que no nos encontremos en esa situación. aunque sí puedo trabajar en mi condicionamiento, esto si lo quiero cambiar.

Según nuestra comprensión empieza a cambiar, podemos pasar del hacedor al testigo de lo que ocurre . entonces el enjuiciamiento desaparece y con él desaparece la culpa, el orgullo, etc.

Esta es la paz que estamos buscando y que solo encontraremos aceptando y cambiando nuestra actitud. Es decir, cambiando mi actitud respecto del cómo me tomo las cosas y cuánto permito que me afecte lo que me ocurre, es lo que realmente me ayuda a eliminar el sufrimiento y fluir con la Vida. Llegar a conseguir que lo que me ocurre llegue a no afectarme, o a afectarme tan mínimamente (porque confío en que La Vida esta de mi parte) que cambiaré sufrimiento por una sorprendente felicidad que aparecerá ante mi por ir a «favor de la Marea de la Vida»

Estos conceptos no deben convertirse en un paquete de “cosas que debo y no debo hacer”, porque esto nos convertiría de nuevo en “los hacedores”.

Los conceptos son una descripción, no una prescripción, (son como el dedo que señala a la luna pero no la luna). Son de gran ayuda para que la consciencia pueda empezar a ver la vida como es y nuestras reacciones son las que son y aceptándolas, fluir. Es entonces cuando La vida de la que soy testigo, se convierte en algo menos personal de lo que creía y el pensamiento ya no juzga lo que me pasa de manera destructiva.

La máxima sería entender y aceptar que somos parte de la manifestación, de la creación, haciendo en cada momento lo que toca en la historia de la vida. Que tenemos el derecho a la acción, lo que significa que tenemos que hacer en cada momento lo que creamos que tenemos que hacer, pero los frutos no son tuyos, ni los resultados estarán nunca bajo tu control.

¿Cómo sería tu vida sin culpa, ni culpar a los demás, sin el apego a los resultados, el orgullo, etc. Quizá caerías en un caos por no sentirte el hacedor?

Creo sinceramente que encontraríamos lo contrario. Rendidos a la vida, a la fuente, a Dios, sin que nuestra mente pensante interfiera, encontraríamos que el cuerpo tiene una inteligencia impresionante que es muy capaz de decidir que hacer en cada momento, y con la Vida desplegándose de forma más eficiente y en esa perfecta sincronicidad que ocurre cuando no tratamos de controlar las cosas, yendo contra la corriente.

El ser humano continuaría funcionando como antes (genes+ condicionamiento) claro, pero sin la falsa identidad de hacedor que crea la mente pensante y trabajando con la mente operativa (la que sabe hacer cosas) en pleno funcionamiento . En mi opinión este es el camino para entender QUÉ ES LA VIDA y encontrar e instalar realmente en nuestra vida, LA FELICIDAD.

Carmen García Pedrosa

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.