El ser humano siempre ha buscado recobrarse de dolencias tanto físicas como espirituales razón por la cual busca respuestas en todos los ámbitos, en el científico, en el psicológico y en el místico, en lo que se refiere a este último aspecto, se encuentra el denominado sanador espiritual

Según el diccionario de la Real academia española, el sanador es “la persona que sana”. El sanador espiritual, por lo tanto, es el individuo que se encarga de llevar sanación a las personas que así lo requieran y se diferencia de un profesional de la medicina, debido a que se enfoca no solo en la sanación corporal sino también en lo espiritual.

Estas personas se caracterizan por ser altamente espirituales, con una paz interior que se percibe con tan solo conversar con ellas, tienen un don divino que lo trasladan a las necesidades de su paciente, son caritativos y comprensivos, por eso son tan difícil de imitar y hasta a veces de entender.

Se forman intelectualmente con cursos de medicinas alternativas como la homeopatía y lo sobrenatural por medio de constelaciones familiares, el cosmos y las auras que acompañan a los individuos, entre otros.

Incluso se dice que todos pueden sanar, así que debes aprender a potenciar el sanador espiritual que llevas dentro.

¿Cómo son los sanadores espirituales?

El sanador espiritual cree profundamente y ama la divinidad, la naturaleza, siempre está en contacto con ella y se nutre constantemente de la energía que recibe de cada uno de estos elementos porque los conectan con su yo interior y a su vez lo utiliza para llevar la sanación a las personas que lo buscan.

Cuando tienes contacto con estas personas te examinan con sus ojos cerrados porque perciben tu necesidad a través de la energía que emanas, por ello son tan carismáticos.

Utilizan para su estado de meditación la música de sanación espiritual y física, esta, no es cualquiera, debe tener características similares a los sonidos de la naturaleza, por lo general, son netamente instrumentales o con coro de voces.

La música, se ha comprobado científicamente, ocupa un lugar significativo en el cerebro, tal como lo afirman las Doctoras Rodríguez, Jacas y Mayet (2017): 

“El sonido influye en el proceso de curación de diversas maneras: altera las funciones celulares mediante efectos energéticos; hace que los sistemas biológicos funcionen con más homeostasis; calma la mente y con ello el cuerpo y tiene efectos emocionales que influyen en los neurotrasmisores que, a su vez, ayudan a regular el sistema inmunológico”

Por lo anteriormente mencionado, el sanador espiritual utiliza como principal fuente la música de sanación espiritual y física y dentro de este último aspecto usa la danza como expresión para la liberación de energías negativas y estrés.

La danza cura el yo interior porque permite que expreses tus miedos, frustraciones, en fin, tus emociones. Físicamente ayuda a tu agilidad, mejora tu fuerza, disminuye el colesterol y estimula el flujo de sangre a todo el cuerpo, por ello es una de las herramientas más utilizadas en el proceso de sanación.

sanador-espiritual

Algunas veces el sanador espiritual tiene conocimiento de su don, pero en ciertos casos, no comprende las cualidades que posee, tú podrías ser uno de ellos, pero… 

¿Cómo reconocer que eres un sanador espiritual?

  • Eres una persona profunda y espiritual: Si cuentas con la clave esencial (la espiritualidad misma) porque si no posees espiritualidad, no puedes ofrecerla a las personas que lo necesiten.
  • Debes ser luz para ti inicialmente y para los demás: Te interesas por el bien común y lo haces tú bandera para lograr conciencia en los otros.
  • Eres tranquilo(a) y por eso la gente se acerca a ti: porque irradias la paz que muchos ansían y en oportunidades te lo manifiestan.
  • Los niños y los animales son tu mayor debilidad: Porque los consideras seres puros y de los cuales se puede aprender.
  • Te gustan las profesiones y/u oficios loables: Como la defensoría de los Derechos Humanos, la contaminación del planeta, la salvación de algunas especies de animales, entre otros. No te identificas con carreras que anteponen el dinero como la administración o las ventas.
  • Te pones en el lugar del otro: Sufres si él lo hace y eres feliz si está feliz.
  • Percibes las energías negativas en los demás: Cuando se sienten mal física o emocionalmente, la gente no puede mentirte porque lo ves en sus ojos.
  • Escuchas con atención y detenimiento lo que te dicen: No obvias ninguna palabra porque todas son importantes para construir la ayuda del que te la está pidiendo.
  • Te identificas con el cosmos: Con los planetas, las estrellas y las usas para tu contemplación y relajación.
  • La música y las artes te atraen significativamente: Porque aprecias la creatividad que posee el ser humano.
  • Te encanta estar solo y escapar de la muchedumbre: El alboroto y los sonidos fuertes, permaneces poco tiempo en reuniones bulliciosas.
  • Eres altamente espiritual: Recuerda que la espiritualidad, necesariamente, no significa que crees en una religión o ser supremo.
  • Te gusta pasear en bicicleta o hacer largas caminatas al aire libre: Donde percibes los sonidos y los olores de la naturaleza.
  • Realizas constantemente respiraciones profundas: Que te conectan con tu yo interior y te ofrecen tranquilidad y equilibrio emocional.

Hazte esta pregunta y de ser positiva eres un sanador espiritual en potencia: ¿A pesar de no sanar físicamente a una persona, te agradecen por escucharla, animarla y darle confianza?

El sanador espiritual buscará llevar al otro el bienestar y la tranquilidad, razón por la cual siempre serán buscados por los que les aqueja una lesión física o espiritual, inclusive los que tienen un diagnóstico negativo, pero buscan cómo sobrellevar en paz su situación y esperar con paz el término de la misma.

Si te consideras que posees el don, es un descubrimiento que no puedes ocultar porque siempre te superará, será una necesidad de ayudar al otro que irá creciendo en ti, aunque a veces trates de ocultarlo, así que atrévete, fórmate y vive la experiencia del don recibido.

“Cuando comenzamos a trabajar juntos es cuando la verdadera curación tiene lugar”

David Hume

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