El Secreto para lograr la aceptación y plenitud emocional

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Tu vida puede ir a mejor, y ser mucho más feliz. Uno de los factores que la hace ser mejor y te conectes con tu Ser, con tu“Yo Espiritual” es la aceptación y la plenitud emocional.

No podemos cambiar nada hasta que nosotros lo aceptamos. La condena no libera, oprime. Carl Gustav Jung

Aceptación, mediante la superación de la dualidad entre lo que es y lo que debería ser y la plenitud emocional teniendo tus pensamientos, sentimientos y emociones en orden.

 

El Secreto para la aceptación y plenitud emocional

En las siguiente líneas te mostramos las claves que tienen en común las personas que han logrado una vida más feliz a través de la aceptación y plenitud emocional.

  1. Saben aceptar, soltar y dejar ir

El miedo al cambio es un obstáculo que impide lograr tus metas, sueños y expectativas, y las personas normalmente tenemos miedo a los cambios, a salir de nuestra zona de confort y empezar una nueva fase de nuestra vida.

Esto es normal, ya que el enfrentarse a una nueva situación hace que te sientas inseguro y te asalten las dudas de si salir de la rueda del hámster va a ser beneficioso para ti. Aún así, tener la actitud de querer enfrentarte a las nuevas etapas hará que la fase de aceptación sea más sencilla.

Los cambios son necesarios y hay que saber abrir la mente para poder tener un abanico de posibilidades que te beneficiará y permitirá evolucionar. En vez de querer combatir el cambio, aprende a navegarlo.

Así, el primer paso para suscitar el cambio es la aceptación. Adentrarte en tu zona oscura e identificar de qué manera se ha alojado el sufrimiento en ti, sentirte cómodo con él y aceptarlo.

Una vez aceptado, lo siguiente es el perdón. El perdonar tu ayer, perdonar tu pasado, y sanar tus heridas hasta que cicatricen. Sólo aquellas personas que se han recompuesto emocionalmente y deciden soltar ese dolor y avanzar desde el presente, llegan a ser personas emocionalmente plenas.

  1. Pueden echar la mirada atrás y recordar su pasado sin sufrimiento

Hay personas que creen que echar la mirada atrás es una pérdida de tiempo, siendo lo único importante centrarte en el presente. Esto no es del todo cierto. Está claro que no puedes estar anclado en el pasado y estar pensando continuamente en lo que fue, sobre todo, porque el pasado ya no existe.

Pero para bien o para mal, lo que eres hoy en día es gracias a tu pasado: las decisiones tomadas, los caminos que has dejado atrás, las experiencias vividas te han convertido en lo que eres hoy en día.

Algunas situaciones te han proporcionado grandes aprendizajes, otros te han hecho especialmente feliz y algunos te hayan causado dolor, un sufrimiento que probablemente siga estando presente en tu comportamiento aunque no seas plenamente consciente.

Por eso es tan importante echar la vista hacia atrás, revises tu pasado y lo sanes para así poder vivir plenamente el presente y dejes atrás los problemas no resueltos y las creencias limitantes.

La idea no es cambiar ni borrar el pasado, sino cambiar la visión que tienes de los hechos para dejar que estos te causen daño y se conviertan en obstáculo que te impidan avanzar.

Recuerda que lo importante no es lo que ocurrió, sino cómo lo vives ahora.

  1. Son conscientes de sus pensamientos y emociones

Las personas emocionalmente plenas son conscientes de sus pensamientos y sentimientos. Conocer, comprender y manejar las emociones propias es muy importante, ya que estas nos influyen y en muchas ocasiones nos gobiernan.

Así, estas personas resuelven los problemas de la vida de forma realista y efectiva, siempre centrados en el presente.

Además, resultan ser más resilientes, saben que caer es lícito, pero también saben que si caen no tienen otra opción que levantarse y luchar. Lo que le convierte en individuos fuertes y resolutivos.

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Saben que después de toda tormenta viene la calma y que vivirán mil y un tempestades, pero de todas ellas saldrá airoso, fortalecido y cambiado; ya que estas situaciones de sufrimientos propician el cambio, el desarrollo personal, la evolución.

  1. Abandonan el hábito de quejarse

Quejarte y amargarte la vida es un hábito dañino, es una contaminación invisible, que puede perjudicar tus relaciones personales, tu autoestima y en tu bienestar en general. No hay que confundir la queja con la crítica constructiva, ya que esta última te ayuda en tu superación personal.

La queja continua puede llevarte a callejones sin salida, afectando gravemente a tu salud y a la salud de los que te rodean. Esto es porque cuando piensan en una queja (no hace falta ni mencionarla, solo pensarla), la conexión neuronal llamada sinapsis se activa y desencadena una reacción de miedo, estrés, ansiedad, etc.

Esta reacción libera la hormona del estrés llamada cortisol que puede tener consecuencias muy negativas en tu salud: influye en el aprendizaje y en memoria, en tu ciclo de sueño y descanso, debilita tu sistema inmune, disminuye la autoestima, entre otros.

Quejarse constantemente forma un hábito y pone en riesgo tu salud, por tanto, las personas emocionalmente plenas emplean la energía de la queja en la búsqueda de darle solución al sufrimiento, y planear los primeros pasos para el cambio y la aceptación.

  1. Empatizan pero sin desconectarse emocionalmente con ellos mismos

Una habilidad que tienen este tipo de personas es que son capaces de empatizar sin permitir que les afecten los sentimientos de los demás, sin desconectar emocionalmente con ellos mismos.

Tienen muy claro que las relaciones son el equilibrio emocional, y que la calidad de las relaciones es lo que les hace que su vida sea plena.

Tal y como se ha comentado en el punto 3, Son conscientes de sus pensamientos y emociones y tienen el control de los mismos. Esto les permite mantener una escucha activa, tienen facilidad en la comunicación, en el consuelo, en la resolución.

Todo esto, optimiza la relación consigo mismo y con los demás, recordando siempre que, ponerse en los zapatos del otro es positivo pero sin olvidarse que no son tus zapatos y los primeros a los que tenemos que cuidar es a nosotros mismos.

  1. Los errores como puerta de aprendizaje

Nunca se culparan por fallar. Son conscientes de que errar es cosa de humanos y que es su mejor herramienta de aprendizaje, además, fallar y analizar el error incita nuevas conexiones neuronales en el cerebro volviéndolo más activo.

Si algo les ha demostrado la vida es que de todos los errores se saca un aprendizaje, y que si no se falla de vez en cuando, nunca entenderás el éxito.

Las personas emocionalmente maduras aceptan los errores y lo ven como una evolución de la persona; eso sí, siempre que se analice y se haga un plan de mejora.

También saben que para alcanzar el éxito, primero hay que fracasar lo que les hace más tolerantes a la frustración y les permite seguir creciendo.

Sin embargo, aceptar que hemos fallado no es algo sencillo, algo hemos hecho mal, algo que tu estabas seguros que lo estabas haciendo bien… por eso, la gente emocionalmente plena, considera el error como un reajuste.

Reconocer los errores hace que tu mente sienta un descanso reparador.

Con todo esto, solo nos falta decirte que la plenitud emocional te permite tomar las riendas de tu vida, definir tu propia visión del mundo y da constantes impulsos para que llegues a alcanzar tus objetivos, tus ideales.

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