Fluir con lo Divino

Sabemos que somos co-creadores de nuestra realidad, que cuando estamos alineados con la Divinidad todo fluye en nuestro beneficio, que es el beneficio del TODO que formamos.

Y cuando nos sentimos conectados empezamos a experimentar la vida en forma de milagros, sincronicidades, relaciones plenas con todas las personas que nos cruzamos… Nos sentimos llenos de magia, nos sabemos parte de la magia.

Lo que ocurre es que muchas veces entramos en conexión casi por casualidad y de pronto, estamos desconectados sin saber muy bien cómo volver a ese punto mágico de sincronización con la Fuente.

Antes de encarnar diseñamos nuestro plan de vida con los eventos, relaciones y aprendizajes que nuestra alma necesita para su evolución.

Traemos con nosotros todo lo que necesitamos de nosotros y está previsto que el resto, vaya apareciendo en nuestro camino.

Desde los planos superiores tenemos ayudas, guías…

Como si fuéramos actores de teatro, que si andan perdidos cuentan con un apuntador que les dice la siguiente línea.

Así, para que contemos siempre con esta guía, debemos estar dispuestos a admitir que nos hemos perdido, que no sabemos cómo continuar y que necesitamos ayuda.

En el acto de pedir va implícita la seguridad de que seremos respondidos. El actor tiene la certeza absoluta de que el apuntador estará allí mientras dure la obra, que no le fallará cuando necesite de su ayuda.

Esa misma fe es la que tenemos que mostrar en nuestros guías, sin ella no tendremos la paciencia necesaria, haremos “espantadas” cuando nos quedemos en blanco y nos apartaremos del camino retrasando aún más volver a nuestro centro para seguir avanzando.

Los principales frenos que encontraremos son nuestras creencias limitantes.

Si creemos que NO PUEDE SER TAN FÁCIL, si creemos que las cosas solo pueden conseguirse con mucho esfuerzo, que nadie nos va a regalar nunca nada, que nuestros sueños son absurdos porque de momento no han dado frutos y un largo etcétera… nosotros mismos nos desconectamos de la fuente.

Hemos empezado este artículo diciendo que somos CO-CREADORES de NUESTRA realidad, por lo tanto, se trata de un trabajo en comunión para nuestra propia evolución. Es por ello que tampoco podemos pretender que se nos de todo hecho, decirle al apuntador que recite todo tu texto mientras tú te llevas los éxitos…

Tienes que adquirir el compromiso contigo mismo, un compromiso de Valentía para no dudar ante los eventos externos, las personas que estén en otro nivel de consciencia, tus propias creencias limitantes…

Un compromiso de Perseverancia y de Fe, en tu propia alma que trazó tu plan de vida, en el Universo que siempre va a conspirar en tu favor porque formas parte de él.

Un compromiso de Atención a las señales que te vayan surgiendo en el camino, a las externas pero más importante aún, a las internas.

Desarrollando tu intuición que es tu propio apuntador interno, que es cómo la brújula que siempre va a señalar donde está tu Norte.

Desarrollando la Humildad para reconocer que necesitas ayuda, la certeza de que eres merecedor de ella, la actitud de dejarte aconsejar, de dejarte corregir y encontrar en ello un aprendizaje que despierte tu Gratitud.

Aprendiendo el Perdón que es asumir que cada quién hace lo que puede con el nivel de consciencia que tiene. Este aprendizaje cuando es real no distingue del Perdón al otro del Perdón hacia uno mismo, porque entendemos y asumimos que el error (entendido como un resultado no deseado) forma parte del aprendizaje humano.

Así, cuando nos falla la fe o la perseverancia, la valentía o cualquiera de los valores citados, salimos de nuestro centro y por tanto de la conexión con lo divino, nos otorgamos de inmediato el Perdón, nos miramos con Amor (como cuando miramos a un preescolar hacer mal una suma) y seguimos adelante.

Aprender a soltar, a dejar que la ayuda se muestre de la forma más perfecta para seguir adelante aunque, a priori, sea de una forma que nuestro ego no hubiera elegido.

Si confías, confías…

Por último decirte que tu plan de vida está escrito en dos idiomas, dos que conoces muy bien, el Amor o el Dolor, sólo tú decides desde cuál quieres aprender.

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