La magia existeAlgunas personas creen que la Magia no existe…..

Pero lo cierto es que la Magia habita en cualquier recoveco de nosotros y de nuestra madre Tierra. La descubres, la sientes y hasta puedes palparla en cualquier pequeño paraje de la Naturaleza. Y quién no se lo crea le invito a que algún día se introduzca en ella.

Puedes ir al campo, a la sierra, o incluso a un parque con árboles y en el que sepas que no vas a ser interrumpido por el mundanal ruido o por otro paseante que haya ido a hacer lo mismo que tú; buscar la intimidad entre la Naturaleza y uno mismo.

Una vez allí, te animo a que hagas un ejercicio muy sencillo:

«Siéntate debajo de un árbol, el que más te atraiga, el que sientas dentro de ti como si te estuviera llamando. Y justo en ese momento, en esa intimidad entre él y tú, en ese bello silencio cuando la quietud de tu mente haya llegado y puedas sentir la energía viva que tiene ese árbol, empezarás a oír la música que tiene para ti guardada la Naturaleza.

Los árboles hablan, los ríos cantan, las montañas te arropan, las flores te saludan, el mar te limpia y te da fuerza… y, todos los seres vivos que moran en esos parajes te respetan; y a su vez están deseosos de que tú hagas lo mismo con ellos.»

Y ésto, todo este derroche armónico que tiene guardado para ti la Naturaleza, es MagiaPura Magia.

La Magia existe, os lo aseguro; yo la he vivido desde niña y la siento en mi piel y, dentro de mi ser.

Recuerdo que de pequeña, íbamos al campo algunos fines de semana. Normalmente jugaba siempre con mis hermanos, pero cuando ya me cansaba sentía la necesidad de ir en busca de lo que yo llamaba «mis amigos los árboles».

Curiosamente siempre me atraía la atención muchos de ellos, pero sentía especial conexión con aquellos pinos con resina. Mi intención era cuidarlos, creía que esa secreción por alguna cuestión no era grata para ellos.

Y ahí me quedaba, perdía la noción de mi tiempo allí (ese mismo tiempo que ahora sé que no existe en este plano). Hasta que mi madre venía, me cogía de la mano y me decía: «¿qué haces aquí sola sin jugar con tus hermanos?». A lo que yo le respondía: «no estoy sola, estoy con los árboles». Ella no podía entender que yo ya estaba jugando con mis otros hermanos.

Y éso para mí, perdónenme los que no crean, pero no tiene otro mejor nombre que no sea «Magia». Adoro a los árboles, de hecho siempre que puedo los abrazo.

La Magia existe en todos y en cada uno de nosotros. Es más,

nosotros mismos somos «Magia»

Nuestra alma es mágica, es eterna, es perfecta, es sabia, es luz… Somos un gran y maravilloso milagro, y éste, podéis creerme que es la más increíble, perfecta y pura Magia.

El alma puede tener conexiones mágicas con otras almas. Para ellas no existen distancias, barreras, credos, razas, sexos, edad cronológica, espacio, ni tiempo…

No existe nada imposible para que entre ellas se puedan comunicar.

No hay preguntas, no hay malentendidos, no hay miedos, no hay dudas. No hay nada habido ni por haber que dificulte que dos almas que hayan pactado encontrarse en este plano, se hallen, se reconozcan y puedan hablarse.

Doy fe de ello porque transmito desde mis propias experiencias. E incluso, puedo decir que he soñado con personas que al menos unos 10 años después pude Reconocer y Reencontrar físicamente.

Y quizás para alguno de vosotros tenga otro significado, para mí es seguir confirmando que la Magia existe.

Con correlación a ello, viene a mi memoria un hermoso poema que os voy a citar modificado por mí; que me perdone por favor el autor o autora porque desconozco su procedencia:

«La distancia sólo existe en tu mente.
Mientras el corazón vibre en la frecuencia del amor puro y verdadero,
el viento nos conspira,
la lluvia nos purifica,
el sol nos calienta,
la luna nos abraza,
y justo ahí, en ese preciso momento,
estamos tú y yo…
a la simple distancia de un mágico anhelo».

También puedo corroborar que se producen conexiones mágicas con lo que conocemos como la “empatía” con otras personas. En las que podemos sentir junto a ellas, absolutamente todo lo que está sintiendo esa persona en esos instantes. Sin importar distancias y por supuesto, sin que nadie nos haya informado previamente de nada.

En estas conexiones, puedes sentir su dolor, sus miedos, su angustia, su felicidad… Aunque para este tipo de vínculos hay que saber canalizar esas emociones; pero ése es otro tema.

Y, por supuesto, hay conexiones mágicas con otros seres de luz que se encuentran cerca de nosotros. Como por ejemplo aquellos a los que yo considero desde siempre, «mis mejores amigos los Ángeles«.

Hay tanta Magia, tanta Luz, tanto Amor en nosotros mismos que, a veces, sigo sorprendiéndome que haya personas que no crean en ella. Es como si cayeran en el craso error de decirse a sí mismos que no creen en ellos.

Que no creen en su poder, que no creen en su propia valía, que no creen en el amor hacia ellos mismos, que no creen es su gran luz… que simplemente no sienten.

Así que, ¿crees verdaderamente que no eres capaz de sentir?.

Empodérate, Ámate, Respétate, Cree en ti. Y escucha atentamente las verdades que tiene que decirte tu «Niño o Niña Interior«. Deja que juegue contigo y ámalo por encima de todas las cosas; porque él o ella siempre has sido, eres y serás Tú.

Ven, Anímate… ¿creamos MAGIA juntos?.

Gracias y Bendiciones.
Raquel ZR.

Disfruta de los siguientes libros!

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