Las cuatro leyes de la espiritualidad

4 LEYES ESPIRITUALES

Hoy queremos compartir contigo, estas cuatro leyes de la espiritualidad que enseñan en la India.

El día en que este texto y en consecuencia, la explicación de estas cuatro leyes cae en tus manos, es el día en el que definitivamente estás preparado para entender que todo lo que ocurre es una situación perfecta, nada es casualidad….

Después de conocer estas leyes, seguramente echarás la vista atrás y analizarás tu pasado desde otra perspectiva y tu actitud hacia la vida y a las situaciones a las que tendrás que hacer frente también cambiará.

Entenderás que “esa persona” no llegó a tu vida por casualidad, que terminar con esa relación no fue casualidad, que el decidir dejar ese trabajo no fue una casualidad, que suframos de alguna enfermedad en concreto, no es casualidad…

Todo es como si estuviese programado para que entendamos la lección, agradezcamos y evolucionemos.

Así, habiendo realizado esta breve introducción, damos paso a las leyes:

Las cuatro leyes espirituales de la India

La primera Ley: “La persona que llega es la persona correcta”

Todas aquellas personas que pasan por nuestras vidas: las que nos rodean, con las que interactuamos, las personas que vienen para quedarse e incluso las tóxicas, no llegan a nosotros por casualidad.

Cada una de ellas es única y siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Todo, absolutamente todo suma en la vida, e intenta ser bueno con aquellos que te sacan de tus casillas, porque en realidad son grandes maestros; y al final, agradecerás el aprendizaje que te han dejado como legado, cuando pensabas que sólo querían lo peor para ti.

Si te regalan espinas, tú ¡ofréceles flores!

La segunda Ley dice: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”

Todo pasa como tenía que haber pasado y no podría ser de otra forma, hasta el mínimo detalle tenía que haber sido de esa manera.

Elimina de tu cabeza el pensamiento de “si hubiera hecho tal cosa.. hubiera sucedido aquella otra”.. Ten presente que el “hubiera” no existe.

Estamos acostumbrados a crear situaciones hipotéticas donde nos imaginamos que actuando de otra forma, obtendríamos otros resultados; pero esto es un error.

Cuando tomamos una decisión, debemos saber que pronto nos conducirá hacía donde deseamos ir o nos llevará a aprender esa lección que todavía tenemos pendiente, para por fin lograr nuestra meta final.

Somos una casualidad llena de intención.

Tenemos que asumir, que todas las situaciones que nos suceden a lo largo de la vida son perfectas. Aunque puede que estés sumergido en alguna vivencia que haga que no lo veas así, llegará el momento que lo veas claro.

En estas situaciones nuestra mente y ego seguramente no estén ayudando mucho, es más, se resisten a aceptarlo.

La tercera Ley dice: “En cualquier momento que comience es el momento correcto”

Lo que decíamos al finalizar la segunda ley: llegará el momento…. y es que todo se da cuando ha de darse.

Todo pasa en el momento indicado, en el momento en el que estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestra vida, ni antes ni después.

No te impacientes, ya que esto lo único que hará es que no disfrutes de los acontecimientos, haz de cada momento algo perfecto y disfrútalo hasta que llegue lo que realmente deseas.

Si te paras a pensar unos segundos te darás cuenta que la vida siempre nos da más de lo que esperamos, por eso no te frustres si todavía no se ha dado lo que deseas, debemos aceptar que el momento llegará, pero no cuando asumimos que debe ocurrir, sino cuando tiene que darse.

Paciencia, disfruta y agradece! Recuerda que nada debería ser ni debió haber sido, simplemente, “ES” en el momento que tiene que ser.

Y la cuarta y última Ley: “Cuando algo termina, termina”

Y así es, sin darle muchas vueltas.. si algo terminó, da por sentado que fue para nuestro bien, para nuestra evolución.

Y tal y como indica esta palabra mágica “evolución”, dejamos y avanzamos, habiéndonos enriquecido con la experiencia.

Tendemos a estar atados a innumerables historias y emociones, pero ¿para qué complicarse y sufrir por algo que ya no es y no puedes cambiar?.

No podemos avanzar en nuestro camino mirando continuamente para atrás, pensando en el “si hubiera”.. céntrate en lo que realmente deseas, visualiza el punto donde estás, posiciónate en el aquí y ahora, y en la meta que deseas alcanzar y camina hacia delante

Quizás, el que esté leyendo esto sea una señal para abrirte los ojos y mostrarte que “ahora” es el mejor momento para dejar ir, para despedirse; recordando que nada fue una casualidad, que todo tiene su momento en nuestra vida y su porqué.

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