Una de las maneras que tenemos de interactuar con nuestro ángel de la guarda es la meditación.

Con ella creamos el silencio necesario,  para que junto con nuestra intención,  la sintonización entre ambas energías sea fluida.

Aunque hemos dicho que el silencio, principalmente mental y nuestra intención son los únicos requisitos para establecer el contacto,  lo cierto es que ocuparnos del ambiente en el que practicamos la meditación nos ayudará a conectar con nuestro ángel.

Empezaremos ocupándonos de  nuestro espacio  de meditación.

Debe tratarse de un Lugar aclimatado y bien aireado.

A ser posible no rodearemos de colores claros por la vibración que  emiten.

Aunque es opcional, ayuda elaborar un círculo sagrado protector que impedirá, que dada nuestra apertura,  se acerquen a nosotros energías externas e indeseadas.

Para realizarlo pon cuatro velas orientadas a los cuatro puntos cardinales,  para terminar de formar el círculo puedes utilizar otras velas secundarias.

Si no te resulta seguro puedes cambiar  las velas por  cuarzos.

Te situaras dentro del círculo para realizar la meditación por lo que dentro de él incluiremos los elementos que necesitemos para sentirnos cómodos en  la postura de meditación, cojines alfombras, o quizá una silla que nos resulte confortable.

Además del círculo de protección es aconsejable purificar el espacio mediante inciensos o aceites esenciales.

Podemos utilizar estos aceites para frotar nuestras manos y para inhalar esa fragancia que, seguro, nos ayuda  a alcanzar el estado meditativo.

 De igual manera, antes de la meditación, purificar nuestro cuerpo dándonos un baño o una ducha, hará que estemos más receptivos y sintonizados.

También nos ayuda a sintonizar mejor mantener en nuestras manos un cuarzo angélico.

Puedes crear tu propio altar Angélico cómo una especie de ofrenda hacia los ángeles que te visiten,  aunque no es necesario, les gusta recibir flores o  frutos de temporada .

Es aconsejable realizar la meditación de forma frecuente y en horario regular.

Respecto a la postura de meditación elige la que te resulte más cómoda siempre y cuando mantengas la espalda erguida,  los músculos relajados,  y hayas realizado,  un correcto anclaje a tierra.

Esto lo hacemos  visualizando como desde nuestras plantas de los pies nacen unas firmes raíces que nos anclan al núcleo de la Tierra.

Meditación de conexión con tu ángel de la guarda.

Una vez estés en postura de meditación relaja todo tu cuerpo con centrándote en la respiración,  realiza varias respiraciones profundas y pon tu intención en la conexión con tu ángel.

 Ahora imagina que puedes respirar haciendo subir y bajar toda la energía a lo largo de tu columna.

 Durante la inspiración llevas la energía de la Tierra desde las plantas de los pies a tu chakra raíz (en el perineo) y de allí hasta el chakra corona situado encima de tu cabeza.

Durante la espiración lleva la energía espiritual desde el chakra corona hasta tus plantas de los pies, pasando por tu charla raíz,  de esta manera limpiarás y retirarás los bloqueos  energéticos que puedan dificultar la conexión.

Tómate el tiempo necesario para ello, conforme vayas practicando este paso te llevará menos tiempo.

Ahora eleva la energía con tu inspiración y envíala hasta el cielo,  envía allí tu gratitud por todas las cosas buenas que hay en tu vida.

Visualiza un cielo nublado que se va abriendo, a medida que un rayo brillante de luz blanca, atraviesa las nubes y se asienta directamente sobre tu cabeza.

Absorbe esa luz brillante por tu chakra corona, estás ahora vinculado con los ángeles.

Permite que esa luz se extienda por todo tu cuerpo sintiendo como nutre de forma amorosa cada una de tus células.

Recibe las bendiciones angélicas y siente como esa energía positiva recorre  todo tu cuerpo.

 Enfoca ahora tu conciencia en el chakra corazón, en el centro de tu pecho, allí es donde los ángeles conectan contigo con más fuerza. Visualiza una energía de color rosa en el centro de tu pecho.

 Siente como el amor se expande dentro de ti y se proyecta, mucho más allá de tu cuerpo físico, desde tu centro corazón.

En este estado, permite que tu conciencia trascienda los sentidos ordinarios, entrando en un estado mucho más elevado.

Ahora es el momento de establecer un contacto total con tu guía Angélica,  desde el mismo centro de tu corazón,  desde tu misma alma, emite el deseo de que  tu ángel te guíe.

Siente como tu ángel se acerca por detrás de ti,  nota el cambio que se produce en tus sensaciones al conectar con la  conciencia superior de los reinos angélicos.

Tu ángel está ahora detrás de ti envolviéndote con sus alas,  experimenta el amor incondicional que tu ángel, a través de su abrazo, dirige hacia ti.

En estos momentos de conexión tan profunda puedes preguntarle su nombre, o pedir asistencia para las cosas que te preocupan.

Espera pacientemente la respuesta que tu ángel transferirá  para ti.

Es posible que las primeras veces que realices esta meditación tengas dudas sobre sí la imagen que se forma en tu mente,  o el pensamiento  que aparece súbitamente,  proviene realmente de tu ángel.

También es posible que tu propio ego se interponga impidiéndote acceder a las respuestas.

No te preocupes, con la práctica cesaran todas tus dudas, y, de momento, puedes conectar con las sensaciones tan maravillosas que el amor angelical te produce.

Cuando quieras terminar la meditación, agradece a tu ángel haber acudido a tu llamada y ve retornando lentamente a tu estado habitual de conciencia.

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