TAE: Trastorno Afectivo Estacional

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TAE Trastorno Afectivo Estacional¿Por qué me siento triste y cansado en otoño e invierno? 

Con la entrada del otoño y del invierno, muchas personas sufren cambios en su estado de ánimo. Estos cambios se traducen en alteraciones psicológicas como la tristeza, astenia, irritabilidad, ansiedad, rechazo a estar con la gente, y en alteraciones físicas como el aumento de peso y el cansancio físico.

Esta alteración se conoce como TAE (Trastorno Afectivo Estacional) y sufrirla es más habitual de lo que la gente piensa; por lo que es muy importante tener en cuenta los factores que tienen el poder de manipular el estado anímico, ya que en ocasiones, una simple melancolía no vigilada puede derivar en una depresión de mayor seriedad.

El TAE no entiende de edades llegando a afectar a adultos, adolescentes y niños. Estudios confirman que cuanto más lejos de la línea ecuatorial vive una persona, más probable es que desarrolle TAE.

¿Qué es TAE y cuáles son las causas de sufrirla?

El trastorno afectivo estacional (TAE) es un síndrome que aparece típicamente durante el otoño y el invierno y está relacionado con la falta de exposición a la luz natural.

A diferencia de otros tipos de depresión, TAE no es causa directa de la alteración de elementos psicosociales, sino que a pesar de que todavía no se ha encontrado la respuesta exacta de porqué se da este tipo de depresión, la teoría dice que la disminución de la exposición a la luz natural podría estar vinculado con la alteración de la producción de ciertas hormonas clave que ayudan a regular los ciclos sueño-vigilia, la energía y el estado de ánimo; esto es,  aumenta la producción de melatonina que hace que la persona se sienta somnolienta, y disminuyen los niveles de serotonina,  hormona asociada con la depresión.

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Podemos enumerar algunos factores como posibles influyentes: la reducción de horas de luz natural, el color de la vestimenta en estas estaciones del año tiende a ser oscura (aquí entra el juego el papel de los colores en nuestro estado de ánimo), el mal tiempo asociado a esta época hace que no salgamos de casa y nos aislemos de la sociedad, la depresión postvacacional también es un elemento influyente.

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Además, como pasa con muchas enfermedades, la condición genética tiene mucho que ver. Por un lado, se tiene que las mujeres tienen una posibilidad cuatro veces superior que los hombres de padecer este síndrome, y por otro, el tener parientes que han sufrido depresión, proporciona más papeletas de sufrirla. Las condiciones medio ambientales y las experiencias individuales vividas también son factores que pueden desencadenar el desarrollo de TAE.

Síntomas de este trastorno

La persona que presente el síndrome de TAE puede apreciar alguno (o todos) de estos síntomas entre otros:

  • Cambios en su estado anímico: La persona puede tener sentimientos de melancolía, estar irritable todo el día, sentirse más sensible de lo usual pudiendo pasar horas llorando, también puede presentar una baja autoestima, generando frustración e incitando al aislamiento y a la soledad.
  • Poca vitalidad: La persona puede sentirse con pesadez, y puede apoderarse de él un cansancio que no tiene ninguna razón de causa aparente. Los afectados por TAE pueden sentir que “se les acaban las pilas”, aunque esas pilas sean “nuevas” y/o estén cargadas.
  • Variaciones en el ciclo del sueño: Los afectados presentan hipersomnia. Es un hecho que en otoño y en inviernos las horas de exposición a la luz solar disminuyen, por lo que las horas en la que vivimos sumidos en la oscuridad aumentan. El cuerpo humano genera melatonina en cantidades superiores en los períodos de mayor oscuridad o durante los días son más cortos. Consecuentemente, los afectados por TAE, padecen somnolencia diurna a pesar del aumento de sueño nocturno.
  • Trastornos en la forma de alimentación: A diferencia de otras depresiones donde lo común es perder el apetito, los afectados por TAE presentan un aumento de sensación de hambre y un aumento de la tendencia a consumir hidratos de carbono, sobre todo aquellos que contienen mayor cantidad de azúcar; y principalmente durante la tarde-noche, donde el gasto calórico es menor. Como consecuencia, la persona que presenta TAE tiende al aumento de peso.
  • Dificultad en el trabajo, aislamiento social: El TAE afecta en  la concentración de la persona, pudiendo interferir con el rendimiento en el trabajo, y llegando a generar una sensación de insatisfacción y falta de motivación. Además, estas personas tienden a pasar menos tiempo con todo lo relacionado al entorno social: amigos, actividades, etc, llegando a perder interés en las cosas que de encontrarse en una situación normal, disfrutaría de ellas.

¿Cómo se trata?

Lo principal es que un especialista en salud mental diagnostique que se trata de TAE y no de se trata de algún otro trastorno con síntomas similares. Una vez determinado que la persona padece de TAE, los especialistas suelen recomendar alguno de estos tratamientos:

  • Aumento de exposición a la luz: Debido a que el desencadenante del desarrollo de TAE es la falta de luz natural, el tratamiento para aquellos que presenten síntomas leves puede involucrar una mayor exposición a la luz durante estos meses de otoño e invierno. Por lo que a pesar de que no te apetezca salir a la calle por encontrarte en ese proceso depresivo, fuérzate y pasa más tiempo al aire libre durante las horas de luz, haz ejercicio, da un paseo que además de absorber esa luz que tanto te hace falta, tu cerebro se oxigenará y levantará tu estado de ánimo.
  • Terapia de luz (o fototerapia): Si nos encontramos ante un paciente con síntomas más severos, el tratamiento específico recomendado es la fototerapia o terapia de luz, que hace uso de una luz especial con características similares a la luz del día. Las personas con piel sensible a la luz, u otro tipo de síndrome depresivo, deben utilizar este tipo de tratamiento con cautela. Como efecto secundario, podría darse un leve dolor de cabeza o fatiga sensorial.

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  • Terapia de conversación: Como este tipo de síndrome también afecta a los sentimientos y emociones, se usa la terapia de conversación como otro posible tratamiento del TAE. Con esta terapia, el especialista examinará esos pensamientos negativos asociados a la depresión y le enseñará al paciente a librarse de ellos y a no caer en la soledad y aislamiento derivados de esas emociones toxicas.

Consejos para prevenirlo

Ya sabemos qué es, por qué nos afecta, sus síntomas y como tratarlo, pero existen ciertas medidas que si las tenemos en cuenta podemos prevenir o por lo menos, minimizar la influencia de este tipo de depresión.

  • Aprovechar al máximo las horas de luz: las horas de luz natural son las que son y sobre todo después del cambio de hora, por lo que para tener la sensación de haber aprovechado y sacado partido al día, es importante tener un plan que nos obligue a salir de casa para tener la sensación de que el día da para mucho.
  • Es importante mantener el ritmo social, hacer deporte en grupo, salir a cenar, al cine o pasear. No hay que dejarse seducir por la pereza. A pesar del frio, abrígate y disfruta del día en vez de ver el día pasar a través de la ventana.
  • Realiza alguna pequeña escapada el fin de semana otoñal, así te permite desconectar y además, te dará la sensación de que las vacaciones de verano no se han terminado de forma tajante. Disfruta de los colores que nos ofrece esta estación del año y date cuenta que no tiene sentido que nos vistamos de luto, la naturaleza es sabia.
  • Intenta nutrirte correctamente, evita comidas muy azucaradas y mantén una dieta equilibrada que incluya cereales, verduras y frutas. Cuando estamos enfermos el estado de ánimo también se ve afectado y es un factor más que puede colaborar al desarrollo de TAE.

Es muy importante vigilar nuestro estado de ánimo, especialmente en otoño y en invierno donde los bajones anímicos son más probables. Escucha tus sentimientos y no ignores las alarmas que te manda tu cuerpo por muy leves que sean; ya un simple bajón puntual sin tratar, puede desencadenar en algo serio.

Durante nuestros momentos más oscuros debemos centrarnos en ver la luz.Aristóteles Onassis.

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