Dharma o proposito de vida

Aunque nos peguemos media vida huyendo de la idea de que somos almas encarnadas bajo un propósito, tarde un temprano llega un punto en el que sentimos que nuestra vida carece de sentido, o al revés, sentimos que nuestra existencia está llena de sentido.

Ambos sentimientos nacen de nuestra esencia y son más poderosos que cualquier acto mental que ejecutemos, así nuestra vida puede ser absolutamente exitosa y sentirnos vacíos, es nuestra alma diciéndonos que no es a eso a lo que hemos venido.

¿Y cómo saber cuál es nuestro Dharma? Eso a por lo que vinimos… Aquí van unas recomendaciones…

El propósito de tu vida es TUYO. Es tu propio camino, tu propia experiencia, lo que vale para ti no necesariamente tiene que valer para otros, exige que se te respete y se respetuoso con las sendas que transiten los demás.

La información está en TI. No busques fuera lo que está adentro, lo de afuera solo te servirá como un espejo con el que resuenas o rechinas, los maestros que encuentres a tu paso no pueden sembrar en ti lo que no es para ti, así que presta atención a lo que se mueve dentro de ti cuando les escuchas para no hacer tuyas las proyecciones de otros.

Fluye, ni te resistas ni insistas. Las circunstancias para que puedas cumplir con tu propósito se pondrán ante ti de la forma adecuada y en el momento adecuado, si algo no es todavía, no es, no insistas. Si algo es ahora, ES, no te resistas.

Cualquiera que sea tu Dharma implica una misión de servicio. El propósito siempre responde a una necesidad transpersonal, hacer un mundo mejor, ya sea mejorar el planeta, ayudar a los animales o a las personas con las que venimos a relacionarnos.

No sólo están en misión de servicio los que vinieron a encontrar la cura del cáncer, también el discapacitado que viene a enseñar el amor desinteresado, también el florista que viene a repartir amor y belleza…

Sean cuales sean tus talentos, sea lo que sea que te haga vibrar alto, pregúntate

¿Cómo lo convierto en un acto de servicio? ¿Cómo puede esto ayudar al planeta o a sus habitantes?

Con esto estarás trabajando desde el Amor, y cuando se trabaja desde el Amor nuestro Dharma se materializa.

Escucha la voz del Universo. Presta atención a las señales, a las sincronicidades, a las piezas que van apareciendo en tu camino y que encajan de forma mágica en el puzle de tu vida. Son mensajes del Universo, son sus señalizaciones para demostrarte que estás en el camino, aunque aún no sepas bien de qué camino se trata.

Escucha la voz de tu Alma. Que se expresa a través de la intuición, que te ayuda a descifrar los mensajes del Universo, que se expresa en tu cuerpo emocional a través de sensaciones de confort o disconfort, de alarma o de paz.

Que se expresa en tu cuerpo físico en forma de lenguaje no verbal y también, si seguimos sin escuchar, a través de la enfermedad.

Observa tu cuerpo cuando algo te resuena, tiene una postura de acercamiento, observa lo que ocurre cuando te disgusta, tu cuerpo se retrae.

Si pedimos a nuestra alma con intención y ponemos la atención adecuada, se nos mostrará a través de respuestas motoras la respuesta a todas nuestras preguntas. De eso trata la Kinesiología.

Respecto a la enfermedad, cuando no hacemos caso a todas las señales que se muestran en nuestro cuerpo sutil y emocional acaban manifestándose en nuestro cuerpo físico mostrando el desequilibrio y enfermando.

Juega, experimenta, reconéctate. Busca la manera de estar en sintonización con tu alma, practica, disfruta de cada avance hasta que tengas dominada la técnica, todos tenemos el potencial de alcanzar esa conexión solo debemos desarrollarlo.

Confía. Por difíciles que puedan parecer ponerse las cosas, por noches oscuras que tengas que atravesar, por veces que te caigas o incluso retrocedas, confía, confía en que todo el Universo conspira para que alcances tu propósito y que viniste con las herramientas necesarias para conseguirlo.

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