Destino y libre albedríoAsí es la relación entre Destino y Libre Albedrío…

La pregunta del millón ha sido formulada desde que el hombre fue capaz de hacerse preguntas. Existen miles y miles de reflexiones al respecto, desde todas las disciplinas imaginables. ¿Está el ser humano determinado por su destino o, por el contrario, es en el manejo de su libertad individual donde él mismo va construyendo su camino?

¿Determinismo o libre albedrío? ¿Qué tal una mezcla de ambas?

Para empezar, no vamos a ser tan osados como para dar por resuelta una encrucijada, que, los más grandes pensadores, no han conseguido probar, en ninguna de las dos posturas.

Mi intención, no es nada más que la de aportar una teoría más, desde el paradigma de la metafísica, para que tú, con tu libre albedrío, valides o rechaces.

Pero empezaremos por algo más pragmático e incuestionable, las leyes de la genética.

Se ha descubierto, y probado, que existen genes que nos predisponen a desarrollar determinadas enfermedades, como el cáncer.

Esto significa, que genéticamente estamos DETERMINADOS a una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad que el resto de personas, sin embargo, en función de NUESTRO LIBRE ALBEDRÍO, es decir, de nuestros hábitos de salud incluyendo los factores emocionales, nos encontramos con personas que desarrollan la enfermedad sin ser portadoras de ese gen, mientras que portadores no la desarrollan.

Así que en función de las leyes de la genética, podríamos decir que existe un atisbo de determinismo, pero que este es modulado por nuestro libre albedrío.

Y, ahora sí, si hacemos caso a una de las Leyes Universales de la Metafísica, COMO ES ADENTRO ES AFUERA, podemos extrapolar esta conclusión a nuestra vida en general.

La falacia del: Lo que tenga que ser será

Entre los defensores a ultranza del Destino, y también entre aquellos para los que tomar decisiones es un calvario, esta frase es más que recurrente, hasta que en un momento dado, descubren con pesar que ese tren que llevaba su nombre, se alejó demasiado para poder subirse en él.

Entonces o entran en una crisis de fe, o incluso se cuestionan a sí mismos diciendo que, seguramente han leído mal el nombre, y que ese no era su tren…

Os contaré un chiste, dado que dicen que el Destino tiene mucho sentido del humor (lo cual no me extraña dado lo zoquetes que somos, a veces, en el uso de nuestro libre albedrío)

Durante una terrible inundación, un hombre, fervientemente religioso, esperaba el milagro de su salvación encima de su tejado. Entre la riada había un vecino con una barca que le ofreció subirse en ella:

  • No, Dios me salvará

Cuando el agua casi había alcanzado el tejado apareció un helicóptero que le lanzó una cuerda, que tampoco cogió, a la espera de ser salvado por el Señor. Evidentemente murió ahogado y al llegar al Cielo, le preguntó ofendido al Señor:

  • ¿Por qué no me has salvado, si siempre he seguido tus normas?
  • ¿Cómo que no te he salvado? Te envíe una barca y un helicóptero, y tú decidiste no cogerlos.

Venimos a esta vida con las misiones programadas para avanzar en la evolución de nuestra Alma, porque así lo hemos decidido, porque así lo hemos pactado con otras almas que como nosotros están en plena evolución.

Venimos a aprender, y llevamos impresos en nuestro interior los planes de ruta, las personas, los conflictos, las situaciones que nos ayudaran a liberar Karmas, a evolucionar…

Permanecen, igual que los genes de los que hablábamos, en nuestro interior, a la espera de ser activados, satisfactoriamente o no, por nuestro libre albedrío.

Así, del mismo modo que al religioso del chiste, lo que tenga que ser, es decir, lo que hemos planeado, se nos dará (y más de una vez, no lo dudes) pero no “será” a menos que ejercitemos con sabiduría nuestro libre albedrío.

El tren que lleva nuestro nombre pasará delante de nosotros varias veces, aminorará la marcha, escucharás de su interior tus canciones favoritas como un canto de sirena que te invita a subir, dejará un aroma a su paso que te traerá inevitablemente recueros difusos de un hogar que no recuerdas, pero que sientes como tuyo….

El destino se nos aparece, y nuestra Alma lo reconoce, sin duda alguna….

Subirnos o no subirnos….esa es la cuestión

El destino es el Karma pasado, el libre albedrío es el Karma presente. Los dos son realmente uno, que es el Karma, aunque ellos puedan diferir en la materia del tiempo. No puede haber conflicto cuando ellos son realmente uno.” (Chandrashekhara Bharati Swaminah en Diálogos con el Gurú)

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