Y a ti, ¿se te movió la tierra?

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ammyEra un día cualquiera de verano cuando con solamente 13 años, Ammy sufrío una grave enfermedad afectándole el sistema nervioso y dejándola probablemente en una silla de ruedas por el resto de sus días, este fue el diagnostico de unos médicos que no albergaban esperanza alguna. Ante tal pronóstico esta niña tan joven decidió tomar una actitud positiva y tomo la decisión de que algún día volvería a andar, pese a estar inmovilizada en el hospital.

A Ammy la trasladaron a otro hospital con el fin de seguir la rehabilitación donde echaron mano de todas las terapias posibles para que al menos le diera una cierta esperanza, sin embargo, los terapeutas estaban asombrados puesto que ella seguía empeñada en que volvería andar, estaba decidida y de una manera u otra lo estaba decretando con todas sus fuerzas pese a que su situación era muy grave. Su implicación, dedicación y energía no tardarían en tener respuesta de la manera mas sorprendente que os podáis imaginar.

Ammy se implicaba mucho con todos los ejercicios de terapia física en la piscina pero hubo una terapia en la que puso muchas ganas y dedicación. Una técnica de trabajo que se basa en la visualización de los movimientos, indicando a la mente que ejecute lo que le digas, pero ella seguía postrada en la cama sin moverse y sin obtener resultados. Al menos la mantendría ocupada durante las largas horas que se mantenía despierta, y seguiría teniendo esperanza de volver a caminar algún día.

Se imaginaba moviéndose, moviéndose … ¡moviéndose!

Entre otras muchas terapias puso especial énfasis en la del movimiento. Todos estaban fascinados con su determinación. Un día, mientras que concentraba toda su energía en imaginar que sus piernas se movían creyó que se estaba produciendo un milagro. La cama se movió, empezó a moverse la habitación.– ¡Mirad, mirad lo que estoy haciendo! gritó entusiasmada. ¡Mirad, mirad! -repitió de nuevo- ¡Me muevo, me muevo! gritó llena de alegría. En este preciso instante todo el hospital corría, las estanterías se caían, la gente gritaba, los cristales se rompían, el edificio estaba siendo sacudido por una gran terremoto.

No se lo digáis nunca a Ammy porque está convencida de que fue ella quien lo provocó. Pocos años después a vuelto a la escuela, camina sola y sin muletas, y no es necesario una silla de ruedas. Esto es una historia real, y es una gran ejemplo que seguro te hará reflexionar en muchos aspectos.

Y por cierto, alguien que es capaz de hacer temblar la tierra puede superar una enfermedad tan tonta ¿no?

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