Como humanos, la acción de comunicarnos la llevamos inscrita en el ADN. Se trata de algo tan cotidiano y a su vez tan ancestral, por lo que muchas veces no somos conscientes del todo del poder interior que puede llegar a tener la palabra, con respecto a terceros y a nosotros mismos. 

Es probable que el simple hecho de tener esta herramienta a la mano y de usarla casi automáticamente haya producido sobre nosotros una sensación falsa de inercia, tanto en su lado positivo como en el negativo, en relación con todo aquello que verbalizamos. 

Pero las palabras sanadoras tienen más poder del que pensamos, y es probable que hayas escuchado esto antes, pero ¿eres consciente del impacto que tienen las palabras que decimos diariamente? ¿Sabías que muchas de ellas pueden llegar a abrirte puertas, como otras podrían ponerte obstáculos? 

El lenguaje tiene un poder infinito, que nosotros mismos podemos aplicar de manera positiva para recibir poderes curativos inmediatos en distintas áreas de nuestra vida. 

Consejos para curar con las palabras

Puedes tener en cuenta los siguientes consejos, que han sido facilitados por expertos, para que logres comunicarte de manera positiva, reflejar tu poder interior y vivir una vida más plena:

  • Elije palabras que beneficien tu mente y cuerpo: Es importante que siempre nos expresemos con compasión, amor y entrega. Ir más allá de preocuparnos por los términos que debemos utilizar. 

Nuestros sentimientos (sean buenos o malos) afectan nuestra relación mente-cuerpo y también a las personas que nos escuchan, incluso si esta se encuentra a distancia. La mente y la espiritualidad tienen un gran impacto en la salud de las personas. 

Debes saber que tienes el poder de elegir tus palabras sanadoras, para poder atraer el bienestar a tu salud y a tus relaciones sociales.

Realiza un ejercicio para ponerlas en práctica

Puedes realizar, por ejemplo, el “ejercicio interior de valores”, este consiste en concentrarte al menos dos minutos, en un valor espiritual o moral que sientas que necesitas fortalecer. 

Puede ser la compasión, el perdón, la confianza u otros. Este ejercicio convierte ese valor elegido en el eje para relacionarse con otras personas, reflejando así tu poder interior

Si tu palabra es confianza, por ejemplo, concéntrate en ganar la confianza de otros o incluso de ti mismo. Si eliges el respeto, intenta tratarte y tratar a otros con consideración. 

Cuanto más presente tengas esa palabra en tus acciones, mas rápido va a ser parte de tu conducta y bastante pronto vas a ver los frutos. 

Otro maravilloso ejercicio, de enorme impacto positivo en la mente, es el de repetir mantras o frases, todo dependerá de tus creencias. 

Por ejemplo, si piensas crees en los ángeles, puedes repetir frases como “que la luz venga hacia mi” o “imploro tu luz”. 

Por otro lado, debes olvidarte de las frases o creencias limitantes, como “necesito”, “no puedo”, “tengo que”, “tocará”, etc. 

  • Se positivo y aleja palabras de rencor o rabia: La hostilidad, el rencor o el resentimiento pueden generar demasiado estrés en el cuerpo: estos aumentan la adrenalina y el cortisol, suben la tensión arterial y disminuyen la actividad inmunológica. 

Para evitar esto y beneficiar tus relaciones personales como tu organismo, es recomendable que: 

  1. Te comuniques abiertamente sin caer en la negatividad.
  2. Evites el enojo extremo: Mantén siempre un aire de compasión y relajación.
  3. Enfócate en las soluciones, no en resaltar culpas.
  4. Se positivo y di comentarios placenteros: Esto va a tener un efecto bueno en tu interlocutor, aun en situaciones opuestas. Reflejar nuestro poder interior, también trata de hacer sentir bien a otros. 
  5. Respeta a los demás: es bueno escuchar, involucrar a otros en la charla y darles tu apoyo emocional. 
  • Te aconsejamos practiques las siguientes conductas
  1. Infórmate y lee sobre la vida de las personas que han hecho del mundo un mejor lugar.
  2. Es una persona bondadosa: Usa tu poder interior y ofrécete como voluntario en obras de beneficencia o ayuda a otros. 
  3. Acércate a los niños y aprende de ellos: Si tienes niños en tu entorno, comparte con ellos y conoce la visión que estos tienen de la vida. 
  4. Agradece: Realiza una lista de todas las cosas por las que te sientes agradecido, te vas a sorprender. 
  5. Crea un hábito espiritual: Puede ser la oración o la meditación. Científicamente está comprobado que estas tienen efectos positivos, principalmente en nuestra relación cuerpo, mente y favorece el tipo del alma que tengamos.

Tanto de quienes la realicen como de las personas por quienes se ore o en la cual se piense en ese momento. 

  • Evita los chismes y la habladuría: Como humanos es normal encontrar lo malo en las personas y las situaciones. 

Entonces, para lograr darle un giro a esto y a crecer emocionalmente, debemos cambiar este hábito y centrarnos en las cualidades que tiene cada persona. Para lograr esto, es recomendable: 

  1. Cambiar tus creencias: Evita las frases como “esa persona es criticona”, “la gente es mala”, “el país está muy mal”, “todos son chismosos”. 
  2. Aprende a guardar silencio: Si no tienes nada bueno que decir, entonces no digas nada. 
  3. Renuncia a juzgar: Solo limítate a observar y evita crear juicios.
  4. Toma distancia ante situaciones tensas: Cuanta más atención le pongas a este tipo de situaciones, mas van a crecer. 
  5. Céntrate solo en lo bueno: Ve lo valioso de las personas y reconoce sus actos bondadosos. 
  • Calma la ira de tu interlocutor: Cuando una persona se encuentra a la defensiva y constantemente te ataca verbalmente, céntrate en mantener la calma, de esta manera vas a evitar comportamientos reactivos en ambas partes. 

Los humanos tenemos “neuronas espejo” lo cual refleja lo que la otra persona está sintiendo, entonces si mantenemos la calma, la transmitiremos a nuestro interlocutor y esto también simboliza nuestro poder interior

Para lograr esto, debes aprender a escuchar con atención, hablar con concisión, claridad y sin emociones negativas, de esta manera generaras tranquilidad en el otro. 

  • Perdona: debemos dejar fluir nuestros sentimientos innatos de compasión, empatía y perdón. Ponte en el lugar de tus familiares o amigos. 

Acepta las diferencias de cada uno y acude a la meditación, como una manera de liberar tus sentimientos negativos, de conectarte con ese poder interior que tienes y deseas reflejar. 

Envía pensamientos de compasión y de amor hacia las personas con las que necesites reconciliarte, recupera lazos perdidos, incluso hacia ti mismo. 

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