Maestro

Llegamos con este post al último de los arquetipos de la tradición chamánica,  recogidos de forma magistral por Angeles Arrien en su libro las 4 sendas del Chamán.

Sólo, una vez transitadas las tres sendas anteriores, la senda del guerrero, la senda del sanador, la senda del vidente, estaremos en disposición de alcanzar la automaestría, la única que nos permite, con la aplicación práctica de nuestra propia vida, ser auténticos maestros.

EL MAESTRO: Claridad y Fe

El maestro enseña a confiar y comprender la necesidad del desapego y está abierto a cualquier resultado de sus acciones sin inquietarse ante un posible éxito o fracaso.

Su forma de reclamar la atención a través de los aspectos sombríos es manifestar pautas de censura y control que llevan a la persona a mantener comportamientos rígidos y juicios excesivamente subjetivos basados en el miedo y anclados en la falta de confianza. También se muestra mediante la confusión e ignorancia.

Ambas son el lado oscuro de la claridad. Cuando estamos atrapados en ellas actuamos y opinamos bruscamente de manera inapropiada e inconsciente del contexto en el que lo hacemos.

Otra fórmula a través de la cual el maestro expresa su necesidad de desarrollo son los apegos exagerados. Al aferrarnos demasiado a situaciones, relaciones o cosas, tendemos a controlar más que a confiar y perdemos objetividad. La sabiduría consiste en adaptarse a cada circunstancia con ligereza.

Pasos para recorrer la senda del Maestro

Practicar la confianza: aprender a sentirse cómodos en la incertidumbre y la ignorancia de qué ocurrirá en el futuro o mañana mismo. Con el fin de integrar esta enseñanza los maestros utilizan trampas para sorprender a sus discípulos en situaciones inesperadas que les despiertan de sus rutinas y les permiten ver sus apegos.

No aferrarnos: hay que ser capaz de no engancharse en una situación conflictiva y mantener el sentido del humor. Cuando no nos vemos arrastrados y podemos mantener nuestra objetividad y capacidad de reírnos, demuestra que las cosas no nos importan tanto. Hay que recordar también que cualquier perdida, material o afectiva, nos hace más humildes y nos enseña algo más sobre la aceptación y el desapego.

– Celebrar rituales: hacer ceremonias presididas por una intención sagrada honra los cambios de la vida y ayuda, en momentos de transición, a liberarnos del apego o del sentimiento de pérdida; de paso facilita el que todo vuelva a encajar en su sitio.

Actos de poder para dar luz al Maestro Interior

Meditación. Sentados en la postura del loto, en una silla o de rodillas. Mantenerse así, con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas, quince minutos al día para acceder a la quietud y al silencio. Este tipo de meditación enseña a esperar, escuchar y observar los mensajes del maestro interior.

Instrumento musical. Tocar palos y huesos. Chasquearlos representa el compromiso de romper con pautas y actitudes dañinas, sean familiares o culturales.

Invocar los espíritus de los antepasados. Las tradiciones chamánicas creen que las almas de nuestros ancestros nos acompañan y que podemos solicitar su ayuda mediante la danza o el sonido del tambor.

Guardar silencio. Las experiencias transpersonales se presentan con más facilidad en momentos de silencio y soledad, y, a ser posible, en medio de la naturaleza.

Animales de poder. Las criaturas que viven en océanos y ríos son propias del maestro. No en vano el agua es venerada por los chamanes como agente de purificación y modelo de flexibilidad.

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