vampiro emocional

Hoy…vampirismo.

¿Cuánto sabemos de esta práctica?

En la versión new age se habla de personas que tienen un perfil determinado: son infantiles y egoicos, pueden ir desde la autocompasión a la obsecuencia con facilidad, llegando a ser incluso demandantes y exigentes cuando están malhumorados.

De manera consciente o inconsciente, después de estar en “compañía”, ellos vuelven a sus hogares muy vigorosos mientras dejan a los demás agotados.

Esta visión no es desacertada, pero es insuficiente, incurre en errores a la hora de la prevención: por ejemplo sostiene que es posible evitar que nos vampiricen si mantenemos una distancia de metro y medio! Esto es un mito!

El campo magnético de una persona puede ser extenso, tanto como su pulsión mental de control. Existe una diversidad de vampirismos. El más común es el ya mencionado pero se da el caso entre personas afines: una abastece a la otra sin saberlo y va quedando relegada mientras la otra brilla. Es incluso hasta cierto punto “normal” en el sentido de aceptable, nuestra sociedad es así.

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Lo que no es aceptable ni normal y debe alertarnos frente a relaciones tóxicas, es cuando mientras la otra persona rebosa de energía, nosotros vivimos padeciendo algún tipo de molestias o enfermedades: algo no está bien! Este tipo de casos debe tratarlos un psicólogo.

Entonces ¿qué formas de vampirismo son relevantes para la parapsicología?

Existe un vampirismo que se practica sin importar espacio ni tiempo, la persona que realiza esta practica puede ser o no consciente, pero llegado el momento es plenamente consciente. Existen dos casos puntuales:

vampiro emocional1) vampirismo sexual,

2) vampirismo propio.

Luego ya están los casos de vampirismo por desencarnados: el caso típico es ir al cementerio y volver exhaustos, o cuando se adosa una entidad y deja marcas de “mordidas” -no es habitual, son casos excepcionalísimos y responden a intencionalidades malignas (alguien ha conjurado una entidad y nos la envía); o bien nosotros residimos en un lugar que tiene espíritus del bajo astral, o hemos adquirido antigüedades y no las hemos limpiado debidamente!-.

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Pero volvamos a los vampiros vivos. El vampirismo sexual es aquel en el que por un acto de esa naturaleza uno de los dos ha tomado mas energía del otro en esa entrega, por lo general se trata de hombres ya que la naturaleza femenina es ser proveedora de vida, este antiguo sentido esta muy profundamente arraigado en la psique y sexualidad femenina, de todas forma puede ocurrir a la inversa.

Así él puede continuar retroalimentándose aunque la relación haya terminado, no se da en todos los casos sino en aquellos en que verdaderamente la persona “egoica” e infantil tenga el suficiente poder mental para continuar extrayendo energía de ese chakra femenino, del que se sirve como cuando era un feto en el útero de su madre, aun a distancia y cada vez que le recordemos estaremos enviándole nuestra “energía”.

El otro caso es cuando el o la vampiro/a viaja en astral y literalmente “nos” aspira. Este es el “vampirismo propio” propiamente dicho. La única forma de cortar la manipulación que implica el vampirismo y que recorre toda una gama de grises, (puede ir desde un robo mínimo de energía hasta drenarnos por completo), es reforzar nuestro propio campo biomagnético: dieta sana, ejercicio, buenos pensamientos que eleven nuestra autoestima.

No siempre estamos en este estado: en ese caso, como siempre, recomiendo trabajar con turmalinas negras, 2 o 3 piezas pequeñas en la ingle al cabo de un mes nos harán sentir completamente fuertes y sanos.

Beatriz Delgado

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