Historia sobre la importancia de la Toma de Decisiones

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DecisiónNormalmente, ante un problema, mucha gente se queda contemplando el problema, lo analiza, le da una vuelta y luego otra, y otra. Lo comenta y lo compara con los problemas que pueden tener los demás, y lo peor es que no actúa para solucionarlo. A este fenómeno de contemplar y no actuar, quedándose estancado en la fase de análisis, se le denomina “parálisis por análisis”.

Y precisamente, por esa falta de toma de decisión y acción, las situaciones permanecen en el mismo estado a lo largo del tiempo, arrastramos los problemas como una losa a la espalda. Permanecemos en un mundo de ideales y de pensamientos en lugar de dar pequeños pasos que nos lleven a solventar la situación. Es por eso por lo que vamos a compartir con vosotros una breve historia sobre lo importante que es que tomar una decisión.

Breve historia sobre la Toma de una Decisión

Un Gran maestro y un viejo guardián realizaban conjuntamente la administración de un monasterio Zen. El guardián enfermó y su viejo corazón no pudo superarlo por lo que, a la mañana siguiente murió. La administración era imposible llevarla por una sola persona, por lo que se volvió necesario elegir a una persona entre los discípulos que ocupase el lugar dejado por el viejo guardián.

El gran maestro reunió a todos sus discípulos con el objetivo de escoger a quien tendría ese honor de ayudarle con la administración y comenzó la reunión diciendo: “Cómo bien sabéis, el viejo guardián ha fallecido y es necesario que uno de vosotros sea elegido nuevo guardián del monasterio. Para elegir al mejor candidato voy a mostrarles un problema y aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.

En el centro de la sala colocó una pequeña mesa y sobre la misma, colocó un enorme y precioso florero de porcelana con una fresca rosa roja e indicó: “Queridos hermanos, os presento al problema”.

Los discípulos miraron perplejos al Gran Maestro, y después centraron su mirada en lo que se suponía que era el problema: los diseños sofisticados de la porcelana, la elegancia de la flor… ¿Cuál era el problema? ¿Qué representaba aquello? ¿Qué buscaba el Gran Maestro? ¡Qué enigma! Ninguno de los discípulos actuaban, estaban paralizados, con la mente en blanco. Transcurridos unos minutos, uno de los discípulos se levantó de su sitio, miró a su alrededor, al maestro y a sus compañeros, se dirigió hacia el jarrón de porcelana con seguridad, lo asió y lo tiró al suelo.

Acto seguido y sin ninguna duda, el Gran Maestro dijo “Usted queda nombrado como nuevo guardián» ,y explicó, » Cuando os traje el jarrón yo fui muy claro con ustedes, les dije que os presentaba un problema y que había que solucionarlo. No importa lo perfectos o fascinantes que a primera vista parezca los problemas, siempre han de ser resueltos».

Podemos estar ante un objeto muy valioso y bonito, de un bello amor que ya no tiene sentido, una situación que es necesario, por nuestro bien, abandonar: pero que permanecemos en él por miedo, por comodidad o por sentir tristeza de tener que dejarlo, el famoso apego; aunque realmente sean un problema. No deshacernos del problema, afectará directamente a nuestro estado emocional y consecuentemente a nuestra salud.
Para combatir los problemas, es necesaria: la Toma de Decisiones. En esos momentos no hay que tener piedad, ni dejarnos manipular; debemos mostrar seguridad y poder así salir airosos de la situación y forzar el cambio”.

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