La importancia de las palabras: cuento del ciego y el publicista

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ciegoHoy vamos a compartir con vosotros una preciosa historia que nos transmite la importancia del uso de las palabras adecuadas a la hora de expresar nuestros sentimientos.

Muchas veces no conseguimos llegar a las personas y el problema está en que no somos capaces de expresar lo que realmente queremos de forma sencilla, clara y positiva. Para saber expresarte de forma eficaz, debemos ser directos, destacar aquello que realmente queremos decir sin atentar contra el resto; es como si negociásemos entre todos el cumplimiento del mismo.

El cuento del ciego y el publicista

Esta es la situación de un pobre señor invidente que por una mala racha en su vida, se vio obligado a pedir limosna. Todas las mañana, el señor se sentaba en el mismo sitio, de la misma calle. Se acomodaba todo lo posible, sacaba su vieja gorra y la colocaba en el suelo junto con un cartel que ponía: “Soy una persona ciega sin recursos, por favor, ayúdenme”, esperando que los transeúntes depositaran su limosna en dicha gorra.

La gente pasaba por delante de él, pero era como si pasase desapercibido, no sentía que nadie se parase a colaborar, y de hecho, al finalizar el día y retirar su desgastada gorra, sólo solía recoger un par de monedas. Y así transcurrían los días obteniendo siempre el mismo resultado.

Una tarde, un publicista pasó por la calle donde se encontraba el señor. Iba con muchísima prisa porque llegaba tarde a una cita con un cliente, pero al pasar por delante del hombre ciego se detuvo delante de él, observó su vieja gorra, observó el cartel, y observó que a pesar de ser una calle muy concurrida, nadie se paraba a dejarle limosna.

Se quedó pensativo durante unos minutos, se acercó al hombre y sin decir nada, tomó prestado el cartel y escribió unas palabras en el dorso. Colocó el “nuevo” cartel en el suelo junto a la gorra, y se marchó.

No pasaron ni cinco minutos de la puesta del nuevo cartel y el hombre ciego empezó a escuchar el sonido del chocar las monedas. Eran monedas que estaban siendo depositadas en su gorra que en un par de horas rebosaban de la gorra.

El hombre no entendía nada, ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que ha motivado a que de repente la gente se percate de la necesidad del hombre y echen monedas sin cesar?

Impresionado por lo que estaba sucediendo y queriendo entender el cambio ocurrido desde que “alguien” había cogido el cartel, preguntó a un transeúnte a ver qué ponía en su cartel, al o que le contestó:

  • Señor, lo que el cartel indica es:

“Hoy es primavera y no puedo verla”

Y así fue la historia donde el publicista quiso dar importancia a la belleza que el hombre estaba destinado a no disfrutar, la belleza de un bonito día de primavera, a la que seguramente, la gente de a pie no le había llamado la atención.

Y ¿Tú?, ¿te has parado a pensar cómo te expresas hacia los demás? ¿Hablas de forma directa y clara, haciendo hincapié en lo realmente importante o eres de lo que dejan cosas ocultas a los demás?

Podrás encontrar más fábulas que invitan a la reflexión en la sección Curiosidades de la Vida

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