Si visitamos cualquier página de coaching para ejecutivos, de liderazgo, de selección de personal, en esta nueva época en la que los perfiles laborales de alto rango son evaluados en función de las competencias de los aspirantes, nos encontramos curiosamente con uno de los eslóganes “de moda”.

Aunque ya sabemos que las modas vienen y van y que no tiene nada que ver con que la idea sea original o novedosa.

“Querer, poder, saber….el secreto del éxito” y demás sentencias, absolutamente orientadas al “éxito empresarial” son ahora el último grito.

Pero…. ¿por qué en Triskelate escribimos sobre esto? No, no te has equivocado de página, este axioma existe desde que el hombre es hombre o desde que Dios es Dios…

Las tres facetas de Dios, de la Divinidad o como prefieras llamarles son la Voluntad (o el Poder Actuar) la Sabiduría y el Amor, podríamos decir que los 3 poderes divinos son Poder, Saber y Amar (a menudo sinónimo de querer)

Si seguimos la ley universal de cómo es arriba es abajo, deberíamos llegar a la conclusión de que esas tres facetas se encuentran en nosotros.

Resulta que nuestro cerebro, contiene tres estructuras o sistemas cerebrales: reptil o básico, límbico y neocortex; que actúan de manera integrada.

1.- El cerebro reptil es aquel que se ocupa del instinto, de lo visceral, de nuestra capacidad de ACTUAR, del PODER

2.- Nuestro cerebro límbico es el encargado de nuestras emociones, de los sentimientos, tanto del QUERER como del AMAR

3.- Por último contamos con nuestro NEOCORTEX, el que nos da el poder del discernimiento, del pensamiento racional, el que nos permite SABER, no sólo experimentar o sentir.

Así, las tres caras de lo divino, de lo que “está arriba” inevitablemente se encuentran “abajo”, en nosotros mismos y si se encuentran “dentro” de la misma manera, también por ley universal deben proyectarse fuera.

Desde donde lo hagamos, desde el Ego o personalidad o desde la esencia o espíritu, determinará el resultado que obtengamos.

Esa eficacia al servicio de un mundo de depredadores, basado en el éxito por el éxito, en beneficios económicos basados en viejos paradigmas, nos la proporcionan estas tres vertientes si las proyectamos desde el ego, y a ellas hacen referencia estas competencias tan demandadas en el mercado laboral actual.

Tener conocimientos, querer triunfar y tener la capacidad de llevarlo a la acción.

Tres maravillosos pilares para construir una pirámide mágica, ¿pero al servicio de quién? Debemos ir más allá, más allá de la forma, más allá del ego, más allá de la eficacia.

Encaminarnos a la excelencia, dotar de significado profundo estos tres pilares, para que nuestra construcción esté al servicio de lo que verdaderamente somos.

Seres divinos, seres capaces de llevar a la acción, la sabiduría divina que jamás puede estar disociada del amor divino que somos.

Seres completos, equilibrados…pensantes, sintientes y obrantes, con capacidad para trascender al ego, con capacidad para conectar con nuestra propia esencia y manifestar “abajo” lo que siempre fuimos y siempre seremos “arriba”.

El compromiso debe ser con una acción continua, la búsqueda constante de nuestra sabiduría interna, de nuestro poder personal, del amor incondicional que reside en nosotros.

Como dijo el sabio:

“Si uno se pregunta constantemente, si constantemente observa y aprende, encuentra la Verdad, a Dios o el amor. Y la Verdad, Dios o el amor lo encuentran a uno”

Jiddu Krishnamurti

3 COMENTARIOS

  1. Yo vivo una experiencia nefasta en venezuela, sin embargo creo en jesus mi cristo que me va a permitir generar ideas o propuestas para repotenciar las empresas en nuestro pais, a pesar de la alta inflacion y con ello lograr lo imposible, porque querer es poder y el poder esta en dios mi jesus bendito

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