abrazo arbol

Qué pena que lo sencillo nos parezca insuficiente, qué lástima que lo gratuito nos resulte una falacia, cuantas maravillas nos perdemos por el qué dirán…

¿Qué tal si sustituimos alguna sesión con el terapeuta, alguna relación vacía y más de una pastillita y nos abrazamos a un árbol de vez en cuando?

No se trata de volvernos eremitas, de convertirnos en Budas y permanecer 40 días bajo una higuera, se trata de compaginar nuestra vida moderna con nuestra memoria ancestral,  se trata de buscar el equilibrio en la máxima expresión de este, en la madre naturaleza.

No dudamos en ingerir medicamentos, sin plantearnos siquiera que los compuestos básicos están extraídos de las plantas, no dudamos en comprar cremas, aceites esenciales, agua embotellada…para nuestra salud y bienestar.

¿Acaso necesitamos una etiqueta y un precio para otorgarle credibilidad a la sanación?

Los árboles nos ayudan a recuperar nuestro equilibrio en TODOS LOS CUERPOS.

En el cuerpo físico es indudable el papel que desempeñan en la conversión de dióxido de carbono en oxígeno, o la nutrición que nos aportan sus frutos.

En el cuerpo mental su cercanía nos apacigua, nos proporciona claridad mental. ¿Qué sabio no prefiere meditar debajo de un árbol?

Aprender a conectarnos emocionalmente con un árbol nos enseñará a conectar mejor con nuestro centro emocional y por ende con el resto de seres con quien interactuemos.

En el cuerpo espiritual nos ofrecen la posibilidad de sentir la conexión con nuestra esencia y con la esencia del Universo.

No es de extrañar pues que en todas las culturas se reverenciara el poder mágico de los árboles, en algunas, como los druidas, llegando incluso a evitar la construcción de templos al considerar que eran los propios árboles (con el roble a la cabeza) los únicos templos donde realizar sus rituales sagrados.

A Jesús se le relaciona con el Olivo. Este árbol es símbolo de paz y serenidad, supuestamente el primer árbol que resurgió en la Tierra tras el diluvio, quizá como un intento de anclar estos atributos en una nueva Tierra.

Tenemos, en el lado opuesto otro árbol venerado, La Encina, símbolo de fortaleza, de seguridad.

El árbol y nuestros chakras

Resulta obvio pensar que nuestro sistema de chakras está relacionado con los árboles.

Nuestro primer chakra recibe el nombre de chakra Raíz y es nuestra conexión a la madre Tierra con todo lo que ello conlleva para nuestra vida cotidiana.

Mientras que por él recibimos la energía terrestre, por el séptimo conectamos con lo etérico.

Para que un árbol pueda crecer necesita tener ese equilibrio, unas raíces profundas que le llevan a elevarse.

De la misma forma que cuando ponemos dos piedras con temperaturas muy diferentes una junto a la otra, se establece un flujo que hace que acaben teniendo la misma temperatura, abrazarnos a un árbol equilibrará nuestro sistema energético.

Elige tu árbol o deja que él te elija

En muchas tradiciones, especialmente en la chamánica, se dice que cada árbol posee un espíritu propio y, ciertamente ya, a simple vista, encontramos que no hay dos árboles absolutamente iguales.

Conectar de tú a tú con uno de ellos puede proporcionarnos experiencias de gran sabiduría. Pero no hace falta querer alcanzar una relación tan profunda, podemos simplemente ser amigos…

Estamos rodeados de parques, jardines, bosques… Elige un lugar cerca de ti donde puedas pasear entre árboles. Utiliza todos tus sentidos para “empatizar” con la energía creada entre todos ellos.

Escucha, escucha la vida en su máximo esplendor, porque donde hay árboles se reúnen muchas formas de vida. Escucha los cantos agradecidos de los pájaros, el rumor de las hojas al ser acariciadas por el viento.

Inspira y absorbe las fragancias que se te regalan.

Toca, una gran variedad de texturas están disponibles para ti..

Capta con tus ojos la belleza, la armonía, la infinidad de matices que de forma natural se exponen ante ti.

Así, una vez conectado, busca un árbol que te atraiga, acércate y comprueba si existe feeling, si te sientes bien, has encontrado tu árbol.

Siéntate debajo, reposa tu espalda en su tronco, abrázale

Deja que la relación fluya, háblale como quien habla con un sabio, un mentor y deja que las respuestas lleguen a ti cuando tengan que llegar.

Es vuestra relación y ni yo ni nadie debe decirte como debe evolucionar, sólo déjate llevar por las manifestaciones que se formen en tu interior… Y AGRADECE

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